10 de junio de 2014 - 00:00

Apareció Andrés Calamaro, para sembrar polémicas.

Hacía un tiempo largo que el músico no daba letra para los chismes mediáticos. Pero, Andrés Calamaro no puede con su genio y, entonces, apareció.

Lo hizo para defender a la monarquía española (a propósito de la abdicación del rey Juan Carlos). Calamaro no dudó en alabar al rey y destacar que lo ovacionaran en la plaza de toros de Las Ventas.

Y, en su blog personal, bajo el título “Principio de libertad”, estableció una comparativa entre la monarquía y la histora nacional argentina: “todos le aplaudimos, incluso republicanos decididos a ser simpáticos y agradecidos con un hombre que consagró su vida al servicio de la corona, palabras más palabras menos. Yo nací en una republica que, entre otras cosas, torturaba, asesinaba, suspendía las actividades del congreso, y perseguía nuestra moral y nuestra ideología a pesar de ser una republica. Quizás, entonces, un rey hubiera servido para que la sangre (esto es literal) no llegue al río”. ¡Qué comparación!

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