Al rechazar un rescate de la Unión Europea y recurrir a Rusia en busca de asistencia, Chipre ha dejado al descubierto la creciente frustración y descenso en la solidaridad dentro de la Unión Europea, un bloque creado con la intención de unir al continente después de la Segunda Guerra Mundial.
Aunque las conversaciones sobre un rescate de Moscú parecían estancadas ayer, los expertos señalaron que la sola idea de buscar asistencia financiera rusa provoca dudas sobre la legitimidad del proyecto europeo, notablemente sobre lo que se percibe como un dominio alemán y amenazas a la soberanía nacional.
El extraordinario espectáculo de que un miembro de la Unión Europea busque la salvación de manos del viejo enemigo de la Guerra Fría ha provocado interrogantes sobre hasta dónde puede o está dispuesta a llegar Europa para salvar a uno de los suyos. “Esto creará muchas dudas sobre la legitimidad de la Unión Europea”, dijo Vassilis Monastiriotis, experto en países del sureste europeo en la London School of Economics. “Otros países pueden buscar ayuda financiera de China o estados árabes, y esto podría desintegrar la Unión Europea, hacerla menos relevante como institución”.
Desde que la crisis financiera hace cinco años presionó a los países con grandes deudas -como Grecia, Portugal e Irlanda-, los rescates se han convertido en un tema tanto político como económico, y los acaudalados alemanes hacen el papel del “malo” debido a su insistencia en estrictas medidas de seguridad como condición para ofrecer asistencia.
El propuesto rescate de Chipre ha hecho aumentar el potencial de dolor financiero al exigir por primera vez que los depositantes bancarios ayuden a pagar el rescate con sus ahorros, estableciendo de hecho un “corralito” que podría llegar hasta 2016.
Altos legisladores europeos hicieron sonar la alarma el jueves ante la posibilidad de permitir que Rusia vaya al rescate de una nación que representa -con sólo 0,2%- una parte ínfima de la economía de la Eurozona. Muchos rusos tienen intereses económicos y grandes depósitos bancarios en la isla, y Moscú -que disfruta en este momento de grandes ingresos por concepto de la exportación de petróleo y gas natural- podría ampliar fácilmente un préstamo de 2.500 millones de euros que le otorgó a Chipre en 2011 y reducir la tasa de interés en los pagos.
A cambio de entregar dinero fresco o tomar el control de uno de los abrumados bancos de la isla, los analistas han sugerido que Rusia podría exigir una participación en un yacimiento de gas natural que Chipre ha descubierto en el Mediterráneo.
Las medidas internas
Anoche, el Parlamento chipriota, reunido en sesión extraordinaria, adoptó una ley sobre la reestructuración del sistema bancario. Entre las ideas consideradas, la más polémica buscaría establecer una tasa excepcional que podría elevarse a 15% sobre los depósitos bancarios mayores de 100.000 euros.
Chipre tiene que encontrar antes del martes 7.000 millones de euros -más de un tercio de su PBI anual-, para desbloquear la ayuda internacional y obtener que el Banco Central Europeo (BCE) siga suministrando liquidez de urgencia a los bancos chipriotas.