El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) está avanzando en investigaciones experimentales que prometen ser reveladoras para el sector vitivinícola. Aníbal Catania, ingeniero agrónomo de la entidad, compartió los últimos resultados obtenidos, tanto en la parte vitícola como en la enológica.
-¿Qué evaluación hace de la última cosecha vitivinícola?
-La cosecha 2018 seguramente va a ser excelente en calidad y volumen, sobre todo si la comparamos con los dos años anteriores, que fueron muy malos. El 2016 fue el año de peor cosecha en los últimos 60 años, así que de alguna manera la cantidad de uva obtenida esta temporada dará un respiro a los productores.
La calidad también promete ser buena, debido a que hubo pocas precipitaciones. Recordemos que hay distintos hongos que pueden atacar la planta de uva, como la peronóspora, el oídio y quizás la más peligrosa de todas para la calidad del vino, la podredumbre.
-¿Qué está haciendo el INTA en experimentación vitícola?
-Estamos haciendo varias investigaciones. Una de ellas es probar las distintas orientaciones de hileras de los viñedos. Generalmente se plantan con orientación de norte a sur, para tener mayor recepción de luz solar y menor pendiente, lo que mejora las condiciones de riego superficial.
En Mendoza tenemos condiciones de mucha luz solar y alta temperatura. Entonces nos preguntamos qué pasaría si plantáramos en distintas operaciones. Así fue que decidimos hacer una prueba con la orientación este-oeste; una con la noreste-sureste y otra con la noroeste-sudoeste. A la hora de hacer los vinos, vimos que, al menos para el Malbec, la orientación norte-sur no es la más conveniente. Hay otras orientaciones que han dado mejores resultados, aunque todavía están en experimentación.
-¿Están trabajando con poda mecanizada?
-Es sabido que la mano de obra es un problema para los viñedos y representa el mayor costo. Por eso estamos experimentando con dos sistemas de poda completamente mecanizados. Uno de ellos es el “Box Pruning”, un sistema en que el viñedo se poda como un arbusto. El otro es el “Minimal Pruning”, que implica una poca mínima. Estos sistemas están en otros países y funcionan bien.
Estamos haciendo experimentos en Mendoza para probar los sistemas y ver el efecto que tiene en la calidad del vino. Son técnicas bastante interesantes y seguro van a empezar a ganar terreno en la provincia.
-¿Que investigaciones están haciendo en la parte enológica?
-Hay gente trabajando con Bonarda en diferentes puntos de Mendoza para poder conocer el efecto de las zonas y de algunos manejos vitícolas y enológicos, como el que puede tener la maceración con microondas. Esto último es algo muy importante e innovador que aún no está disponible en el sector comercial. El INTA ha desarrollado un prototipo para favorecer mayor extracción de los polifenoles de la uva y lograr una esterilización de todos los microorganismos.
También a nivel enológico se están estudiando otras líneas, como el efecto del oxígeno en el vino, con la conocida micro oxigenación. Estamos dando dosis de oxígeno antes y después de la fermentación maloláctica en las variedades Malbec y Cabernet Sauvignon.
-También están experimentando con uvas criollas..
-Así es. Tenemos una colección ampelográfica de 800 variedades distintas y muchas de ellas son criollas. Son variedades que en su momento se usaron mucho en Argentina, pero luego la vitivinicultura pasó a estar más enfocada en la calidad y se les dejó de prestar atención, pese a que algunas son muy importantes, como la Cereza, que es la segunda variedad más cultivada del país.
Estamos manejando viñedos y elaborando los vinos con la nueva tecnología disponible. Los resultados son bastante interesantes. Hay vinos de uvas criollas con muy buena calidad enológica que tranquilamente se podrían vender, tanto en el mercado interno como en el mercado externo.
Aníbal Catania se recibió de ingeniero agrónomo en la Universidad Nacional de Cuyo en 2005. Cuatro años más tarde obtuvo la maestría de Ciencia en Viticultura y Enología en la misma universidad. En noviembre de 2009 comenzó a trabajar en el INTA. Actualmente se encuentra en la Agencia De Extensión Rural Luján de Cuyo.