El reciente anuncio del paquete de medidas para tonificar los precios del mercado de traslado de productos vitivinícolas me deja una sensación de que no aprendemos nada de nuestra historia.
El reciente anuncio del paquete de medidas para tonificar los precios del mercado de traslado de productos vitivinícolas me deja una sensación de que no aprendemos nada de nuestra historia.
El problema actual de la vitivinicultura argentina conjuga tres cuestiones fundamentales, a saber:
- Una política macroeconómica que le viene "comiendo" competitividad externa al sector desde hace tres años, aproximadamente.
- Una política regional (acuerdo interprovincial del mosto y fideicomisos de compra de uva para mosto) mal diagnosticada e instrumentada durante los últimos dos años. En esto último, el INV ha tenido mucho que ver con los groseros errores cometidos al calcular el pronóstico de cosecha.
- Una situación externa adversa en lo que atañe a precios para las exportaciones de jugo concentrado de uva y vinos a granel, a partir de mediados de 2013 a la fecha.
La resultante de este trípode ha sido la acumulación de stocks de vinos (más de 7 meses de comercialización) y mostos (equivalente a unas 50.000 toneladas de jugo concentrado) en bodega; lo que viene presionando sobre los precios que reciben los productores y elaboradores, mientras sus costos suben al ritmo de la frenética inflación doméstica.
Si se realizara una hipotética división de los productores y/o elaboradores en tres segmentos distintos en función del destino de su producción de uvas, sería:
- Aptitud para mostos y vinos blancos básicos.
- Aptitud para vinos tintos genéricos.
- Aptitud para vinos tintos y blancos varietales.
Del cuadro anterior, se desprende el siguiente análisis para las 3 últimas temporadas:
Únicamente, los productores de uvas básicas tuvieron una mejora en su competitividad durante el año 2012 y la primera mitad de 2013, ya que este período estuvo signado por una importante escalada del precio internacional del jugo concentrado de uva, que hizo reaccionar fuertemente a los precios que se pagaron por las uvas básicas, los vinos blancos básicos y el mosto sulfitado.
Sin embargo, a partir de la elaboración 2013 hasta la actualidad, este segmento viene padeciendo una importante pérdida de competitividad, inclusive con caídas de precios en valores absolutos durante 2014.
Para el resto de los casos (el 70% de la superficie implantada en Mendoza), se registraron pérdidas de competitividad durante todo el período analizado, debido a que los valores de las uvas y de los productos vitivinícolas registraron incrementos que se encuentran muy lejanos del aumento que sufrieron los costos vitícolas (83% entre las últimas tres cosechas).
Por tanto, es evidente e indiscutible que todos los productores se encuentran en una mala situación y que sus perspectivas para 2015 son aún peores, ya que tanto el proceso inflacionario como los stocks en bodega no paran de crecer. Un cóctel explosivo.
Es por ello que reclaman la compra por parte del Estado del excedente de vinos blancos (unos 2 millones de hectolitros) y estirar lo máximo posible el porcentaje de diversificación a mosto (35%) durante el presente año, entre otras medidas.
Pero el Estado, en todos sus estamentos, se declara insolvente para comprar dicho excedente y en su afán por hacer algo, pergeñó este paquete de medidas con olor a rancio que no hará otra cosa que agravar la situación.
A mi criterio, estas medidas pueden dividirse en tres subconjuntos:
1. Postergación de la liberación de vinos nuevos (cosecha 2015) diferenciada: 01 de noviembre de 2015 para grandes bodegas y 01 de agosto del mismo año para el resto.
2. Regulación de la oferta de vinos para mercado interno: hasta el 60% de la uva ingresada.
3. Bloqueo de vinos viejos: 30% del stock vínico al 31 de diciembre de 2014.
Si bien es cierto que este paquete fue presentado por los funcionarios del Poder Ejecutivo de Mendoza y San Juan, es importante aclarar que, de llegar a aplicarse, no afecta para nada la situación de la vecina provincia, ya que San Juan tiene sólo una bodega grande (Peñaflor), no tiene importantes excedentes vínicos y, generalmente, diversifica más del 50% de la cosecha.
Dicho esto, vamos al análisis de cada una de ellas:
En el primer caso, creo que sólo basta con recurrir a la historia que ha dado muestras de sobra de que este tipo de políticas lo único que hacen es "patear" el problema para adelante intentando ganar tiempo sin resolver las causas del mismo. De todos modos, no es para nada ociosa su aplicación, ya que seguramente provocará algunas decisiones que embarrarán más la cancha.
A su favor, se puede decir que al ser un viejo reclamo viñatero, el Gobierno se anotó un poroto con dicho sector, que a la hora de contar votos, es mayoritario. Aunque vuelve a sentar un muy mal antecedente.
El segundo, pareciera ser el meollo de la cuestión, ya que reemplazaría el Acuerdo Mendoza-San Juan por una medida de similares características, pero en vez de determinar un porcentaje de diversificación a mosto, se determina el volumen de vinos con destino al mercado interno (60% del total de uvas ingresadas a los lagares).
Como ya se dijo, esta política intenta reducir la oferta de vinos para el mercado interno sólo en Mendoza. Ahora bien, sabrá Dios cómo la piensan reglamentar y controlar para que verdaderamente funcione.
No obstante, la pregunta que cabe formularse es qué se hace en Mendoza con el resto de la uva que no termina vendiéndose como vino en el mercado doméstico. La medida propuesta incluye no sólo la elaboración de mostos, sino también las exportaciones de vinos y los otros destinos no vínicos (destilería, vinagres, etc.); y su control se pretende hacer por establecimiento vitivinícola.
Para tener un parámetro, durante el año 2013, sumando todas las posibilidades de diversificación permitidas, Mendoza alcanzó un 39%.
Es decir, 1 punto porcentual por debajo del "gran" objetivo que se plantea la nueva propuesta.
Evidentemente, con la determinación de un elevado porcentaje a mosto (entre el 32 y el 35% que reclaman algunos) y un Operativo de Compra de Uvas con destino a Mosto similar a los aplicados durante 2006 y 2007, se puede lograr un mejor resultado, pero sin tanto barullo.
Por último, la tercera es un bloqueo de vinos que beneficiará a algunos en detrimento de otros, durante el período que va del 01 de enero hasta la liberación de vinos nuevos y caben los mismos comentarios vertidos para la postergación de la liberación de vinos nuevos.
En suma, este paquete de medidas solamente esconde la falta de recursos de un Gobierno Provincial que ha comprometido las finanzas públicas incrementando desmedidamente la planta de personal, ya que poco y nada de obra pública ejecuta.
Es decir que, pretende que el financiamiento de lo que deberían ser políticas públicas lo realice una parte del mismo sector que hoy se ve sumamente comprometido competitivamente hablando. Por lo tanto, el resultado de todo esto es muy fácil de vislumbrar: si un sector tiene problemas para competir y se le agregan costos, lo único que puede hacer es subir sus precios.
El drama es que en el caso de las exportaciones esto es inútil, ya que inmediatamente nos sustituyen por otro proveedor. Mientras que en el mercado interno se tolerará a costa de perder consumidores.