9 de junio de 2015 - 00:00

Amenazan con más sanciones a Rusia

Los jefes de Estado de EEUU, Alemania, Japón, Francia, Inglaterra, Italia y Canadá reclamaron a Moscú la aplicación integral de los acuerdos de Minsk que prevén alto el fuego en Ucrania y respeto a la soberanía de Kiev. Preocupación por negociaciones del

Los dirigentes del G7 amenazaron ayer con endurecer las sanciones a Rusia, por su papel en el conflicto ucraniano, y escenificaron la movilización general sobre las negociaciones del clima, al término de dos días de cumbre en Alemania.

La canciller alemana Angela Merkel, anfitriona de la reunión en el castillo de Elmau, en los Alpes bávaros, destacó también la urgencia de cerrar con un acuerdo las negociaciones entre Grecia, al borde de la asfixia financiera, y sus acreedores de la UE y el FMI.

Los jefes de Estado y de gobierno del foro (Estados Unidos, Alemania, Japón, Francia, Reino Unido, Italia y Canadá) vincularon el mantenimiento de las sanciones a Rusia a “la aplicación integral de los acuerdos de Minsk”, que prevén un alto el fuego en Ucrania, y “al respeto de la soberanía” de Kiev.

Dichas sanciones, indicaron en el comunicado final, “podrán levantarse cuando Rusia cumpla con estos compromisos”. “No obstante, estamos dispuestos a tomar otras medidas restrictivas para aumentar el coste para Rusia, si sus acciones lo hacen necesario”, advirtieron.

Los dirigentes del G7 formularon su amenaza contra el presidente ruso Vladimir Putin, excluido de este foro desde la anexión de Crimea el año pasado, en pleno recrudecimiento del conflicto en el este de Ucrania.

Las autoridades de Kiev afirmaron ayer que se enfrentan a una fuerza de más de 42.000 hombres, apoyada por medio millar de tanques en el este del país, escenario desde abril de 2014 de un conflicto entre el poder central y una rebelión separatista prorrusa.

“El conflicto en el este de Ucrania sólo puede tener una solución política, cimentada en los acuerdos de Minsk”, insistió Merkel. El conflicto ucraniano acaparó buena parte de la agenda oficial de la cumbre.

La segunda y última jornada, ayer, estuvo centrada en las negociaciones sobre el clima y la lucha antiterrorista, y contó con la presencia de seis dirigentes de África y Oriente Medio, entre ellos el presidente nigeriano Muhammadu Buhari, el tunecino Beji Caid Essebsi y el primer ministro iraquí Haider al Abadi.

Los dirigentes del G7, unidos en la lucha antiterrorista, manifestaron su “solidaridad” con estos tres países golpeados por el yihadismo. Igualmente expresaron su apoyo a la coalición internacional liderada por Estados Unidos contra los yihadistas del grupo Estado Islámico en Irak y Siria, e insistieron en su “determinación de vencer a este grupo terrorista y luchar contra la propagación de su ideología del odio”.

Preocupados por el caos en Libia, donde el EI amplía su influencia, pidieron a las autoridades rivales de este país tomar “decisiones políticas audaces” para superar sus divisiones, que han contribuido a hundir el país en una guerra civil.

A seis meses de la cumbre del clima de París, los países del G7 estimaron “necesaria” una “disminución importante de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero" a lo largo del siglo XXI.

Los líderes de las siete mayores potencias económicas se pronunciaron en favor de un objetivo mundial de reducir de aquí a 2050 las emisiones, en lo alto de una horquilla de entre el 40 y el 70%, en comparación con los niveles de 2010.

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