Un equipo de investigadores de la Universidad de Emory descubrió que las personas mayores con deterioro cognitivo leve y alteraciones del sueño obtienen mejores resultados en pruebas de evaluación cerebral al consumir dosis elevadas de vitamina D. Este hallazgo abre una ventana clave para proteger la salud mental antes de un eventual avance hacia el alzhéimer.
El trabajo examinó a 54 adultos mayores con diagnóstico o sospecha de deterioro cognitivo que padecían trastornos del sueño. Aquellos que reportaron consumir suplementos diarios de 5.000 unidades internacionales (UI) o más obtuvieron calificaciones sensiblemente más altas en la Evaluación Cognitiva de Montreal en comparación con quienes no tomaban suplementos.
Mecanismos de acción: cómo actúa el nutriente en el sistema nervioso
Este nutriente esencial regula el funcionamiento muscular y nervioso, influyendo de manera directa en la arquitectura del descanso y en los ciclos de sueño-vigilia. La ciencia observa una relación de doble vía entre la privación de sueño y el deterioro neurodegenerativo. Dado que los problemas para dormir afectan a cerca del 50% de los pacientes con deterioro cognitivo leve y alzhéimer, mantener niveles adecuados de vitamina D contribuye a sostener la estabilidad de los circuitos cerebrales.
La investigación publicada en la revista Sleep Medicine reveló además que la procedencia del suplemento no altera el beneficio. La vitamina D2, derivada de plantas y hongos, ofreció el mismo impacto favorable en el rendimiento cognitivo que la vitamina D3, producida por la exposición al sol o alimentos de origen animal.
Intervención precoz para proteger la salud mental
La doctora Victoria Pak, investigadora de la Universidad de Emory, destacó que esta etapa inicial representa una ventana de oportunidad única. Identificar factores modificables como la nutrición en las primeras fases del declive de la memoria permite implementar acciones concretas antes de que los daños neurológicos sean irreversibles.