7 de diciembre de 2016 - 00:00

Tiene 7 años y cuenta por las redes cómo es la guerra en Alepo

Bana Al Abed, de sólo 7 años, se convirtió últimamente en una original y valiente relatora de la cruel guerra civil siria. Cuenta a través de Twitter las alternativas de los ataques entre las fuerzas que combaten en su ciudad, Alepo, en una de las zonas m

En tres meses, Bana, una niña siria de 7 años que tuitea junto a su madre el infierno de vivir en un barrio bombardeado del este de Alepo, se ha convertido en fenómeno en las redes sociales.

La pequeña Bana Al Abed “desapareció” el domingo por la noche de Twitter al mismo tiempo que el ejército sirio se acercaba a su casa de Alepo-Este, sector brutalmente bombardeado desde el 15 de noviembre por el régimen, que hace todo lo posible para retomar el control total de Alepo, segunda ciudad del país.

Pero Bana reapareció ayer y tranquilizó a sus 217.000 seguidores: “Buenos días amigos míos, ¿cómo están? Yo estoy bien”, tuiteó.

“Nuestra casa fue dañada por un bombardeo” en los últimos días, había dicho poco antes por teléfono su padre, Ghasan al Abed, mientras el ejército del régimen se ha apoderado de las dos terceras partes del sector rebelde de Alepo.

“Además, el ejército se ha acercado mucho a nuestro barrio. Hemos huido hacia otro barrio en el este de Alepo y la familia va bien”, añadió.

“La red internet es muy débil”, agregó.

“Rueguen por nosotros”

Con la ayuda de su madre Fatema, Bana comenzó el 23 de setiembre a tuitear en inglés durante una violenta campaña de bombardeos llevada a cabo por el régimen de Bashar Al Assad para reconquistar los barrios de Alepo-Este en manos de los insurgentes desde 2012.

A través de la cuenta @AlabedBana, verificada por Twitter, su madre suscitó la inquietud de los internautas al tuitear el domingo: "Estamos seguros de que el ejército nos va a detener ahora. Nos volveremos a ver un día, querido mundo. Hasta pronto. Fatema".

La cuenta permaneció en silencio durante 24 horas, generando inquietud en las redes, con el lanzamiento del #WhereisBana (donde está Bana).

Pero la madre se manifestó otra vez el lunes al tuitear: “Estamos siendo atacados. No hay donde ir, cada minuto la muerte acecha. Rueguen por nosotros. Hasta pronto”.

Madre e hija han ido escribiendo una serie de tuits, donde describen el infierno que viven las 250.000 personas asediadas desde julio y sometidas a intensos bombardeos. Los tuits incluyen fotos y videos de los bombardeos, o de Bana leyendo.

La suerte de Bana conmociona a miles de internautas que ven en ella el símbolo del drama de los civiles en Alepo-Este. La niña atrajo la atención de la autora británica J.K. Rowling que le ofreció Harry Potter en versión electrónica.

Pero los detractores de la oposición y de los rebeldes, entre ellos el propio presidente Assad en persona, consideran que se trata de un instrumento propagandístico.

“Es un juego, un juego propagandístico, un juego de los medios” afirmó Asad en octubre a la cadena danesa TV2.

En casi 6 años de atroz conflicto en Siria, numerosos niños, identificados o anónimos, han sido transformados en “símbolos” de esta tragedia humana.

En 2011, apenas dos meses después del inicio de la revuelta contra el régimen de Asad, Hamza al Jatib, de 13 años, fue detenido, torturado y asesinado por los servicios secretos.

Se convirtió en símbolo de la represión sangrienta de las autoridades contra las manifestaciones pacíficas, que acabaron transformándose en rebelión armada.

En 2015, la foto de Aylan, el niño sirio que apareció ahogado en una playa turca, provocó la indignación mundial al resumir la tragedia de millones de refugiados huyendo el país en guerra.

En agosto, la foto de Omran, sentado en una ambulancia, con su rostro aturdido y ensangrentado, tras la destrucción de su casa en el este de Alepo, también dio la vuelta al mundo. Agencias

Rescataron a 226 cristianos raptados

En el corazón de Siria, el obispo Mar Afram Athneil, trabajó en secreto para salvar la vida de 226 personas de su congregación retenidas por el grupo Estado Islámico (EI). Para comprar su libertad, el religioso reunió millones de dólares de su comunidad en todo el mundo.

Los cristianos asirios fueron capturados en el valle del río Khabur, en el norte de Siria, uno de los últimos bastiones de una menguante minoría que se ha visto perseguida en Oriente Medio durante generaciones.

El 23 de febrero de 2015, combatientes de la milicia racial atacaron a la vez 35 pueblos cristianos, llevándose a decenas de personas. Pasó más de un año, y los asesinatos grabados en video de tres cautivos, hasta que todos los demás fueron liberados.

Cuando circularon las noticias sobre el rescate, el precio era abrumador. La demanda inicial de 50.000 dólares por persona implicaba más de 11 millones de dólares por los cautivos que conservaba.

El 22 de febrero de 2016 se envió al obispo sirio Athneil una lista final de nombres. Los últimos cautivos de Khabur estaban camino de salir. Cuánto se pagó finalmente sigue siendo un misterio.

AP

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