Los exhaustos rescatistas trabajaban sin descanso ayer entre los escombros de los barrios rebeldes de Alepo, bombardeados por el régimen sirio y su aliado ruso en víspera de otra reunión internacional para intentar poner fin al baño de sangre.
Los exhaustos rescatistas trabajaban sin descanso ayer entre los escombros de los barrios rebeldes de Alepo, bombardeados por el régimen sirio y su aliado ruso en víspera de otra reunión internacional para intentar poner fin al baño de sangre.
La reunión está prevista hoy en Lausana (Suiza) entre los máximos responsables de la diplomacia rusa y estadounidense, Serguei Lavrov y John Kerry, así como también con representantes de Turquía, Arabia Saudí y quizá Catar, 'padrinos' regionales de la oposición armada al régimen de Bashar Al Asad.
“No espero nada en especial” dijo Lavrov a periodistas durante una visita de trabajo a Erevan.
Por tercera semana consecutiva los bombardeos aéreos seguían golpeando el este de Alepo, segunda ciudad del país. Ello se produce desde el 22 de setiembre, cuando se inició una amplia ofensiva del ejército de Damasco para reconquistar la zona rebelde de Alepo, en manos de los insurgentes de 2012.
"Varios barrios del este de Alepo fueron intensamente bombardeados desde la madrugada hasta ahora", dijo a la AFP el viernes Rami Abdel Rahman, director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), quien no pudo precisar de momento un eventual balance de víctimas.
A cualquier precio
"La violencia de los bombardeos demuestra que hay una decisión rusa de tomar el este de Alepo a cualquier precio", indicó Abdel Rahman.
Totalmente desbordados, los "Cascos blancos", los socorristas de la zona insurgente, trabajan sin descanso día y noche.
“Hay una gran escalada”, afirmó a la AFP uno de ellos, Ibrahim Abu Laith. “Hace cuatro días que no duermo, debido a los bombardeos”, explicó.
En la parte rebelde de Alepo, donde viven 250.000 habitantes, más de 370 personas, en su mayoría civiles -incluyendo 68 niños- han perdido la vida desde el 22 de setiembre por los bombardeos aéreos y los disparos de artillería, según el OSDH.
El jueves, las Fuerzas Armadas rusas -que intervienen en el país desde hace un año en apoyo del régimen sirio- anunciaron estar dispuestas a garantizar a los rebeldes armados una salida de esta metrópolis del norte.
Entretanto, Rusia sigue reforzando su presencia militar en Siria.
El Kremlin anunció ayer viernes que el presidente ruso Vladimir Putin ratificó un acuerdo entre Damasco y Moscú sobre el despliegue por “duración indefinida” de sus fuerzas aéreas en el aeródromo militar sirio de Hmeimim.
Este acuerdo, firmado el 26 de agosto de 2015, permite el despliegue permanente de aviones militares rusos en este aeródromo, que sirve a Rusia para llevar a cabo operaciones de apoyo al régimen de Asad.
El pasado lunes, Moscú ya anunció que iba a transformar sus instalaciones en el puerto de Tartús, en el noroeste de Siria, en una “base naval rusa permanente”.
Iniciada en 2011, la guerra civil en Siria se ha tornado gradualmente más compleja y el conflicto se acabó internacionalizando.
Más de 300.000 personas han muerto en esta guerra, y más de 13,5 millones de sirios -entre ellos seis millones de niños- necesitan ayuda humanitaria, según la ONU.
Diplomacia impotente
Ante esta tragedia, la comunidad internacional sigue siendo incapaz de poner fin al baño de sangre.
De momento, Estados Unidos y Rusia, que "suspendieron" a principios de octubre su diálogo sobre Siria, anunciaron dos reuniones con potencias árabes y europeas: la de hoy en Lausana, y una segunda mañana en Londres.
La semana pasada, Rusia había vetado una resolución francesa en el Consejo de Seguridad de la ONU, que abogaba por un alto el fuego en Alepo y la prohibición de sobrevolar la zona con aparatos militares. El próximo secretario general de la ONU, Antonio Guterres, afirmó que ha llegado el momento de superar las divisiones de la comunidad internacional.
Para el titular de la ONU, es una "amenaza global"
Mientras continúan los combates entre el ejército y las milicias rebeldes en Alepo y Damasco, el sucesor de Ban Ki-moon al frente de la ONU, António Guterres, aseguró que el desarrollo del conflicto en Siria es una amenaza global. Entretanto, el presidente sirio Bashar Al Assad afirmó hoy que “el objetivo principal” de la guerra en su país es “conservar la hegemonía estadounidense sobre el mundo”.
Un día después que la Asamblea General oficializara su nombramiento al frente de las Naciones Unidas, el ex primer ministro portugués António Guterres consideró que la crisis en Siria “debe ser una prioridad” para el organismo que conducirá desde el 1 de enero.
“Hay mucha división, intereses diferentes, pero se ha convertido en tal pesadilla, en una tragedia para el pueblo sirio, en una amenaza para la región y una amenaza de terrorismo para todo el mundo”, declaró Guterres en una entrevista brindada a la televisión francesa France 24.
Allí, el ex titular del Alto Comisionado para los Refugiados (Acnur) estimó que “el secretario general de la ONU no puede parar una guerra.
Pero con una enorme determinación, paciencia y voluntad puede hacer los esfuerzos de persuasión para que los actores de esta crisis puedan trabajar juntos”. Agencia Télam
Según Al Assad, hay una guerra entre EEUU y Rusia
La conquista de Alepo es uno de los objetivos estratégicos decisivos para el presidente sirio, Bashar al Assad, que quiere además devolver a los terroristas a Turquía, según dijo en una entrevista publicada hoy en Rusia.
“La conquista de Alepo sería un trampolín para liberar otras ciudades de terroristas”, dijo Al Assad al diario “Komsomolskaya Pravda”. Después correspondería “limpiar” la provincia de Idlib, feudo de la oposición y en la frontera con Turquía.
“Tenemos que devolver a los terroristas a Turquía, de donde vinieron o liquidarlos. No tenemos otra elección”, destacó el mandatario.
El conflicto, que dura ya más de cinco años, se ha convertido en una especie de guerra indirecta entre Rusia y Estados Unidos, dijo Al Assad, que consideró que se siente en el aire una especie de tercera guerra mundial. “Occidente, especialmente Estados Unidos, no ha cesado la Guerra Fría incluso tras el colapso de la Unión Soviética”, consideró.
Mientras, el presidente ruso, Vladimir Putin firmó ayer un acuerdo con el Gobierno sirio para permitir el despliegue de fuerzas militares rusas en Siria sin límite temporal, como aviones de combate en una base rusa en el país árabe. Agencia DPA