El Parlamento alemán aprobó ayer el plan del gobierno para desplegar hasta 1.200 soldados y media docena de aviones en el marco de las operaciones militares contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI) en Siria, después de que Francia le pidiera ayuda.
El Bundestag, la Cámara baja del Parlamento, dio su visto bueno al proyecto del gobierno de Angela Merkel, con 445 votos a favor, 146 en contra y siete abstenciones.
Berlín prevé participar en misiones de reconocimiento en Siria con seis aviones Tornado y escoltar al portaaviones francés Charles de Gaulle con una fragata.
Con hasta 1.200 soldados implicados, será la mayor misión del ejército alemán en el extranjero.
Alemania no realizará, sin embargo, ningún bombardeo sobre Siria o Irak, a diferencia de Francia, Estados Unidos, Rusia y Reino Unido, que inició el jueves una campaña de ataques aéreos.
Las operaciones occidentales no se coordinan con Moscú, acusada de no atacar solamente al EI, sino también a los rebeldes sirios no yihadistas para salvar el gobierno de Bashar al Assad, su aliado.
Berlín tomó la decisión de participar en las operaciones en Siria hace una semana, después de que el gobierno francés le pidiera ayuda a raíz de los atentados que causaron 130 muertos en París, el 13 de noviembre.
Su adopción por el Parlamento está a punto de superar todas las etapas necesarias en un tiempo récord, a pesar de las críticas de la oposición.
"En tres días debemos decidir si Alemania entra de nuevo en guerra y no podemos entrar en guerra con la velocidad del Tornado", lamentó este viernes la diputada del partido de izquierda radical Die Linke, Petra Sitte.
El ecologista Anton Hofreiter denunció, por su parte, "la ausencia de estrategia pensada" de los occidentales. "Estamos de acuerdo en que hay que combatir al EI, pero los bombardeos no son una estrategia (...) Asad ¿es un aliado o no? ¡No es algo que pueda seguir siendo confuso!".
El gobierno insistió en la legalidad de la misión, alegando que la ONU había aprobado resoluciones para combatir al EI y que Berlín respondía a una petición de ayuda de Francia.
"Tenemos que detener a esa banda de terroristas asesinos. No puede funcionar sólo con medios militares, pero tampoco puede funcionar sin ellos", declaró el ministro de Justicia, Heiko Maas, en el diario berlinés Tagesspiegel.
Tras los atentados de París, el gobierno francés pidió a sus socios europeos que participaran en las operaciones militares contra el EI.
Muchos países se muestran indecisos a la hora de sumarse a la lucha contra los yihadistas, como Holanda, que quiere examinar "todos los aspectos políticos y militares" antes de tomar una decisión.
"Libia podría convertirse en la próxima urgencia"
Occidente está alarmado por el auge del grupo yihadista Estado Islámico (EI) en Libia, una amenaza directa para Europa y África, pero descarta intervenir mientras prevalezca el caos en el país. “Libia se podría convertir en la próxima urgencia”, advirtió el jefe del gobierno italiano, Matteo Renzi, días después de los atentados del 13 de noviembre en París que dejaron 130 muertos y de la intensificación de los ataques aéreos contra el EI en Siria.
Desde la caída en 2011 del régimen de Muamar Kadafi, propiciada por una operación militar en la que participaron países como Francia, Estados Unidos y Gran Bretaña, Libia está sumida en el caos. En este contexto, esta ex colonia italiana se convierte “claramente en un polo de atracción a medida que se complica el acceso a Siria”, afirmó una fuente gubernamental francesa.
Los aspirantes a yihadistas europeos, que hasta ahora sólo se interesaban por Siria, comienzan a preferir Libia. Dos franceses, de 19 y 20 años, fueron detenidos en el sur de Túnez cuando intentaban llegar al país. De hecho en Túnez se multiplican los atentados reivindicados por el EI y cometidos por jóvenes formados en campamentos de entrenamiento libios.
"Es el país más amenazado. Los terroristas no soportan la idea de que a unas decenas de kilómetros haya una democracia que funcione", estima Kader Abderrahim, experto en el Magreb y el islamismo del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas (IRIS) en París.
En el sur de Libia, el EI “provoca tensiones” entre tubúes y tuaregs, dos pueblos cuyas rivalidades son un “polvorín” que podría desestabilizar a Chad y Sudán, añade el investigador.
Europa está preocupada por la posible llegada de numerosos refugiados de Libia, que lleva aparejada un temor por la seguridad. El EI podría aprovechar para “desembarcar a yihadistas en Lampedusa”, una isla italiana que dista apenas 300 kilómetros de las costas libias, explica un ministro europeo.