La campaña de Donald Trump sufrió ayer un demoledor golpe cuando un importante líder del Partido Republicano sugirió que la victoria de Hillary Clinton es inevitable en las elecciones presidenciales del 8 de noviembre.
La campaña de Donald Trump sufrió ayer un demoledor golpe cuando un importante líder del Partido Republicano sugirió que la victoria de Hillary Clinton es inevitable en las elecciones presidenciales del 8 de noviembre.
Trump y Clinton retomaron ayer sus campañas, pero la marcha del magnate empezó a tambalearse de forma evidente por la falta de apoyo partidario, al tiempo que un sondeo mostró a Clinton con una ventaja de dos dígitos.
Ayer , en una teleconferencia con legisladores, el influyente presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Paul Ryan, dejó entrever que el liderazgo del partido ya considera un hecho consumado la victoria de Clinton.
Ryan “dijo que dedicará toda su energía a evitar que Clinton reciba un cheque en blanco con un Congreso de mayoría demócrata”, comentó una fuente que participó de la teleconferencia.
Como es habitual, Trump recurrió a la red Twitter para responder. En un mensaje opinó que Ryan debería “dedicarse ante todo al presupuesto, al empleo y a la inmigración” en lugar de “pelearse con un candidato republicano”.
A apenas cuatro semanas de los comicios, los candidatos viajaron a estados clave para la elección: Trump se dirigió a Pensilvania y Clinton inició una gira por Michigan y Ohio para cortejar a los votantes.
La teleconferencia de Ryan ayer con legisladores dejó definitivamente a Trump contra las cuerdas.
Ryan es el político republicano con el más alto cargo electivo en la actualidad y por lo tanto un dirigente con enorme influencia sobre la máquina partidaria.
En su conversación con legisladores, Ryan adelantó que no defenderá ni hará campaña por Trump, y llegó a sugerir a sus interlocutores que estaba dando su luz verde para que ellos también marquen distancia de la candidatura del polémico millonario.
“Ustedes deben hacer lo que sea mejor para ustedes en sus distritos”, dijo Ryan a sus interlocutores, de acuerdo con la fuente.
La posición de Ryan no es exactamente una sorpresa, pero de todas formas constituye un golpe devastador al ya tambaleante apoyo del partido a Trump.
Aislado republicano
Este escenario, que deja al candidato prácticamente aislado de las filas republicanas, se aceleró rápidamente después del escándalo que estalló el viernes, cuando se divulgó un video con declaraciones de Trump de 2005.
En una conversación -grabada sin su conocimiento- Trump se jactaba de utilizar su condición de celebridad para abusar sexualmemente de mujeres que se cruzaban en su camino.
En el debate del domingo, Trump reiteró su pedido de disculpas pero dijo que se trataba apenas de “conversación de vestuario” y además retrucó que el ex presidente Bill Clinton, el marido de Hillary, “abusaba de las mujeres” y que, por lo tanto, era “mucho peor” que él.
Trump llegó a invitar al debate a cuatro mujeres que desde hace años acusan al expresidente Clinton de abusos sexuales, en un gesto que motivó una oleada de críticas.
Ayer, durante un acto de campaña en Detroit, Clinton preguntó a su audiencia si habían visto el debate del domingo en la noche. “Posiblemente nunca vieron algo así antes”, añadió.
En tanto, en un acto en Ambridge, Pensilvania, Trump volvió a la carga y dijo que Clinton era “altamente sobrestimada”.
Mostrar el corazón
El compañero de fórmula de Trump, Mike Pence, dijo este lunes que Trump “mostró su corazón” en el debate al pedir disculpas por las declaraciones que se divulgaron el viernes, y además llevó la discusión al punto clave, “a un choque entre dos futuros” diferentes.
Robby Mook, uno de los responsables por la campaña de Clinton, dijo este lunes que Trump “busca cambiar el curso de su campaña. Pero creo que solo se está hundiendo más con esos ataques”.