No son parte de una película futurista y tampoco el argumento de dibujos animados. Ya es firme la posibilidad de encontrar en el mercado -por ahora el de EEUU- vehículos autónomos de Google transformados en taxis para todo tipo de pasajeros.
No son parte de una película futurista y tampoco el argumento de dibujos animados. Ya es firme la posibilidad de encontrar en el mercado -por ahora el de EEUU- vehículos autónomos de Google transformados en taxis para todo tipo de pasajeros.
Esta semana se conoció la noticia que para concentrarse en competir en el mercado de taxis ejecutivos, la división de autos autónomos de Google se independizará para convertirse en una empresa aparte y filial de Alphabet en 2016, de acuerdo con un reporte de la agencia Bloomberg.
Esta emancipación apunta a llevar a los autos autónomos al mercado de taxis ejecutivos y choferes a pedido, un segmento liderado por las startups Uber y Lyft.
En febrero, Bloomberg reportó que Google y Uber estaban trabajando, cada cual por su cuenta, en coches autónomos para ofrecer el servicio de choferes a pedido.
Es que Google y Uber comparten intereses más allá de la industria automotriz, debido a que el megabuscador tiene un porcentaje de acciones en Uber por una inversión de más de U$S 258 millones desde 2013, según se ha difundido en los medios especializados en tecnología y negocios.
Uber, por su parte, confirmó a principios de año su interés en la investigación y desarrollo de autos autónomos con la creación de un centro de investigación en Estados Unidos. El laboratorio de Uber es una iniciativa conjunta con la Universidad Carnegie Mellon, reconocida por su labor en el campo de la robótica y los autos sin conductor.
La ventaja y experiencia de Google en este negocio de autos sin piloto es notoria y con amplia difusión mediática. La compañía ya tiene una flota de 50 automóviles rodando en San Francisco y en Austin, Texas. Según Google, desde el inicio del proyecto en 2009 los coches han recorrido miles de kilómetros en el modo autónomo.
Como empresa independiente, la nueva entidad creada a partir del área de autos en Google debe comenzar a generar dinero y autosustentarse. Esta obligación financiera es efectiva y aplicable para todas las filiales de Alphabet.
Alphabet se convirtió en la matriz de Google en agosto. Los fundadores de Google, Larry Page y Sergey Brin, dirigen Alphabet, mientras que Sundar Pichai quedó a cargo de Google. Las otras compañías filiales de Alphabet son Google X, Google Fiber y Google Life Sciences.
Los competidores
Esta situación se anticipaba desde setiembre cuando los medios daban cuenta de que el gigante tecnológico contrató al veterano de la industria automotriz, John Krafcik, antiguo presidente de TrueCar y que previamente había sido un alto ejecutivo de ventas de grandes marcas, entre las que se menciona a Hyundai y Ford.
Desde que comenzó a intensificar sus pruebas de vehículos autónomos, las reacciones en las firmas del sector no se hicieron esperar. Uber, por ejemplo, reclutó a decenas de investigadores de autoconducción de vehículos del programa de robótica de la Universidad Carnegie Mellon. Además, en junio, contrató a Brian McClendon, ex vicepresidente de ingeniería de Google.
Ford ha asegurado que el año que viene comenzará a probar híbridos totalmente autónomos en la vía pública de California. En agosto, Adam Jonas, analista de Morgan Stanley, aseguró que Tesla podría triplicar sus ingresos hasta 2029 debido al lanzamiento de su propio servicio de conducción autónoma. Mientras tanto, Baidu tampoco quiere quedarse fuera de la carrera por el coche autónomo.
Fuente: agencias