28 de septiembre de 2026 - 13:20

Una mujer de 101 años es desalojada de la casa donde vivió durante 60 años

Su historia generó una movilización que terminó con la compra y reparación de la propiedad para que pudiera regresar.

Texana Hollis tenía 101 años cuando vio sus pertenencias colocadas fuera de la casa en la que había vivido durante aproximadamente seis décadas. La escena ocurrió en Detroit, Estados Unidos, y rápidamente se convirtió en un caso que generó indignación en la comunidad.

La vivienda había sido comprada décadas atrás por su esposo, con quien Hollis crió a sus hijos. Pero años después la familia había obtenido una hipoteca inversa vinculada con la propiedad, y una serie de obligaciones económicas terminaron sin pagarse.

El problema comenzó con una deuda que manejaba su hijo

El hijo de Hollis, Warren, era quien se encargaba de parte de los asuntos financieros de la casa.

Finalmente, el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de Estados Unidos tomó el control de la propiedad.

Sus pertenencias fueron retiradas y colocadas en el exterior. Para una mujer de 101 años, el impacto fue enorme.

Dos días después le dijeron que podía volver, pero apareció otro problema

La repercusión pública produjo un cambio rápido. Apenas dos días después del desalojo, las autoridades señalaron que Hollis podría regresar a la vivienda. Sin embargo, la solución duró poco.

Una inspección posterior determinó que la casa estaba en condiciones consideradas inseguras e insalubres. El organismo federal sostuvo entonces que no podía permitir que una persona volviera a ocuparla en ese estado.

Hollis terminó viviendo temporalmente con una antigua alumna de su escuela dominical, que la recibió en su casa mientras se buscaba una solución.

Una organización compró la casa y la reparó

La historia comenzó a cambiar cuando el escritor Mitch Albom y la organización S.A.Y. Detroit se involucraron en el caso.

La entidad adquirió la propiedad al organismo federal y coordinó trabajos de reparación junto con empresas y voluntarios.

La casa recibió una cocina renovada, arreglos estructurales, pintura y distintas mejoras necesarias para que pudiera ser nuevamente habitable. Siete meses después del desalojo, Texana Hollis cruzó nuevamente la puerta de su hogar.

Lo primero que quería hacer era cocinar

Durante el regreso, Hollis no habló de grandes celebraciones. Una de las cosas que más esperaba era volver a utilizar su cocina y preparar galletitas, una actividad que realizaba desde que tenía alrededor de diez años.

La escena cerró una historia que había comenzado con sus muebles sobre la vereda y una mujer centenaria sin poder entrar a la vivienda donde había transcurrido la mayor parte de su vida.

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