Agustín P. Justo: el día en que el presidente cayó del avión

En 1927 llegó a la provincia uno de los personajes políticos que hizo historia en nuestro país, como presidente: Agustín Pedro Justo.

Durante la Semana Santa de 1927, llegó a Mendoza el entonces ministro de Guerra, general Pedro Agustín Justo, quien años después se convertiría en presidente de la Nación. Fue parte -según algunos historiadores- de un período oscuro para la historia argentina conocido como la "Década Infame".

El general Justo, realizó una visita a diferentes regimientos locales y principalmente estuvo en la entonces incipiente base aérea de Los Tamarindos -hoy El Plumerillo- en donde desarrolló una intensa actividad.

Con él y su comitiva fue un periodista de Los Andes que lo abordó con una célebre entrevista que fue publicada el domingo 17 de abril de ese año y así comenzaba: "Nuestra entrevista con el Ministro de Guerra".

"Por la noche del Viernes Santo, es decir la que correspondió al día de su llegada a Mendoza, tuvimos oportunidad de entrevistar al ministro de Guerra, general Agustín P. Justo, en su alojamiento del Plaza Hotel. 

A poco de anunciarnos y solicitarle una breve conversación en nombre de LOS ANDES, se nos hizo pasar a una improvisada salita de recibo que se le había preparado en el compartimento de piezas que ocupaba.

Breves instantes después de nuestra espera, el general abre una puerta de la pieza contigua y avanza hacia el recinto donde, nos encontrábamos en procura de llenar nuestro cometido, estrechándonos la mano en el instante mismo en que nos incorporamos para saludarlo y hablarle sobre el propósito de nuestra visita.

Con expresión alegre y dejando apreciar una franca sonrisa, agradece nuestra atención y sé presta atentamente a las consiguientes preguntas que debíamos formularle, momento oportuno éste que aprovechamos de inmediato, diciéndole:

- General, desearíamos saber en qué condiciones, realizó su viaje aéreo desde Buenos Aires a Mendoza. 

- En forma satisfactoria nos dijo- sin inconvenientes dignos de mencionarse; recibiendo una pintoresca impresión desde las alturas, a no ser el accidente desagradable del primer momento que hube de soportar al caerme del avión en que viajo y de cuyos pormenores ustedes ya están informados.

- ¿Es verdad lo que dice, que usted se arrojó del aparato para experimentar emociones de una caída extraordinaria? 

- Eso es inexacto. El piloto puede explicarles como ocurrió el caso. Sin embargo, voy a decirles: Volábamos a dos mil metros de altitud, por entre densas nubes, cuando de pronto el aeroplano cayó en un pozo atmosférico de aire en descenso, 'picando' violentamente en forma vertical hacia tierra, en cuya circunstancia, fui arrojado al espacio a causa del fuerte sacudón que produjo el mismo y de no encontrarme asegurado al asiento como es de práctica. Es ridículo creer que pude haberme tirado de puro gusto, máxime cuando se trataba de caer en una zona boscosa, llena de inconvenientes accidentados que muy bien podrían trocarse en serios peligros de consecuencias fatales. Tal actitud de mi parte podría aceptarse cuando se hubiera tratado de un campo de aterrizaje apropiado y por causas que justificaran una proeza de circunstancia semejante.

- ¿Qué podría decirnos acerca del objetivo principal de su visita a la zona de Cuyo? 

- Mi visita no tiene otro objeto que inspeccionar los cuerpos de guarnición destacados en estas regiones como acostumbro hacerlo periódicamente a igual en otras divisiones del ejército con asiento en los diferentes sectores geográficos de nuestro país, a fin de cerciorarme de cerca sobre las necesidades emergentes de sus propias organizaciones. Además, deseo constatar si se han cumplido las diversas órdenes de carácter militar que tengo impartidas a los jefes de comandos, resoluciones y otras medidas importantes para la vida del cuartel.

- ¿Es cierto que el P. E. de la Nación piensa tomar a su cargo el campo Los Tamarindos para formar la base dé aviación militar? 

- El ministerio de la Guerra -  nos respondió- (Sic) busca en Mendoza un terreno apropiado para destinarlo a la base de que ustedes nos hablan, con lo cual se daría cumplimiento a la realización de un asunto que ya ésta resuelto y debe llevarse a práctica a brevedad posible. El campo Los Tamarindos, es excelente; tanto por sus dimensiones como por su ubicación.

-¿Podríamos adelantar algo sobre esto, general? 

- Sería prematuro... Hasta tanto no me haya formado un juicio definitivo sobre el particular...

- ¿Y cuándo piensa ausentarse de Mendoza? 

- Tenemos resuelto hacerlo mañana temprano, es decir de 7 a 8 horas. Saldremos de aquí para dirigirnos a Tunuyán, descendiendo en Campo de los Andes, donde pienso inspeccionar el regimiento 12 de caballería destacado allí. Luego, después de las 12 horas, seguiremos viaje con rumbo a Cuadro Nacional, ubicado en el departamento San Rafael, donde también inspeccionaré el Regimiento 7 de caballería de guarnición en ese paraje. Y, finalmente... saldré de  San Rafael, para en un solo vuelo, llegar hasta la base naval de Bahía Blanca, y seguir luego hasta el punto de partida...

Creyendo haber satisfecho nuestro propósito y llenado cumplidamente nuestra misión periodística, nos despedimos del ministro de la Guerra, general Justo, deseándole feliz viaje, a lo que respondió sonriente, agradeciéndonos con un afectuoso saludo para LOS ANDES".

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