Este miércoles, en la finca La Solariega de Tupungato, se realizó el Primer Festival de Poda en Vid. Más de 120 personas del Valle de Uco participaron de una jornada que combinó técnica y práctica con arte y tradición.
Se realizó en Tupungato el Primer Festival de Poda en Vid. Hubo charlas técnicas, concurso mixto y un legado familiar que calcó el espíritu del día.
Este miércoles, en la finca La Solariega de Tupungato, se realizó el Primer Festival de Poda en Vid. Más de 120 personas del Valle de Uco participaron de una jornada que combinó técnica y práctica con arte y tradición.
“Nosotros con este festival tratamos de valorar el trabajo y la mano de obra, que son el motor de la viticultura”, dijo Valverde, técnica de COVIAR y una de las referentes del proyecto. “Fue un espacio que nos reunió a todos por igual. En otros concursos, si no trabajás en una bodega no podés participar. Este fue gratuito. Cualquiera que tuviera ganas de aprender podía ir como aprendiz, o competir.”
El evento fue organizado por INTA y COVIAR, junto a la Municipalidad de Tupungato, la Cámara de Comercio local, la Fundación Lucila Bombal y empresas privadas. Entre los asistentes hubo estudiantes, operarios, cuadrilleros, docentes y productores. Cinthia Valverde, una de sus organizadoras, lo definió como un festival que “nació del cariño y la pasión que sentimos por la viticultura”.
Pasadas las 10 de la mañana comenzaron las charlas técnicas. En la primera se repasaron los principios básicos de la poda: elementos, tipos de yema, sistemas de conducción y variables a tener en cuenta. Luego se abordó el manejo de residuos y alternativas para evitar la quema, incluyendo el uso de chipeadoras y la presentación de tijeras neumáticas y eléctricas.
“Fue una actividad hecha a pulmón, pero con mucho esfuerzo, mucho cariño y una excelente aceptación de quienes participaron”, expresó Valverde.
El break llego al mediodía con empanadas y carne. Se sumó un espectáculo artístico por parte del ballet folclórico de la Municipalidad de Tupungato. También participaron emprendedores y artesanos locales, que expusieron productos elaborados a base de uva y una muestra de cuadros, sumando multiculturalidad de cosecha.
Cerca de las 15 horas, jurado y concursantes se trasladaron a un cuadro de viña para dar inicio al concurso de poda. Hubo aproximadamente 17 competidores, divididos por categoría. Se evaluó el tipo de corte, la técnica, la limpieza de los sarmientos, el uso correcto de herramientas y la seguridad (indumentaria, guantes, anzufardas). “Evaluamos el corte, tipo de corte correcto, y teníamos un protocolo con planilla de puntaje. Se ejecutó poda corta, cordones pitoneados”, detalló Valverde.
En la categoría femenina, la ganadora fue Luana Caetano, acompañada en el podio por Ana Laura Verde, mientras que Claudia Corzo recibió una mención especial. Mientras que en la categoría masculina, el primer premio fue para Hugo Pérez, seguido por Santiago Fernández en segundo lugar e Ignacio Pérez en tercero. Además, Ricardo Donaire recibió una mención especial por su desempeño.
Y fue ahí, justamente al final del festival, el podio que calcó el verdadero espíritu del día: Hugo, ganador del primer puesto, e Ignacio, su hijo, que también subió al podio, regalaron una lección que no se aprende en los libros, sino en el ver-hacer cotidiano. Ambos participaron con compromiso y destreza, y dejaron mostraron el valor profundo de la transmisión de saberes en la finca. “El chico contaba que desde los 8 años podaba con su padre. Fue emocionante ver ese legado en acción. El padre casi tuvo el 100% del puntaje y el hijo también anduvo muy bien. Se reflejó muy bien cómo uno adquiere el conocimiento de generación en generación”, comentó Federico Fuligna, técnico de INTA.
El jurado estuvo integrado por Agustín Torres (COVIAR), Cristian Bonamaizon (COVIAR), Federico Fuligna (INTA), Cinthia Valverde (COVIAR), Gladys Chausino (Finca La Humbertita) y Laura Costeña (INTA).
“La importancia y la relevancia de esto la recalcaron los productores” dice Fuligna haciendo alusión a que la poda es una actividad clave donde se regula la parte vegetativa y reproductiva que marcará el año de producción. Confirma que para que el sector se expanda aún más debe “conllevar mano de obra especializada y esto tiene mucho costo. Por eso, tener gente capacitada es fundamental”, explicó.
En otras palabras, para los organizadores, el mayor logro fue haber reunido a los distintos sectores del mundo vitícola en un evento abierto, accesible y técnico. “Solito no se puede. Fue un espacio donde nos encontramos todos: el público, el privado, los que recién empiezan y los que saben desde siempre. Y eso ya es un éxito”, concluyó Valverde.