7 de abril de 2025 - 16:46

Horticultura: Advierten sobre una merma por baja rentabilidad

Desde las asociaciones que nuclean a productores y empacadores de verduras, aseguran que se avecina una temporada compleja para la horticultura.

Mientras que los segundos presentan períodos prolongados de crecimiento hasta la maduración y cosecha, las primeras tienen la capacidad de resurgir hasta tres veces en un año, según la planta y su variedad. Por eso, en esta época otoñal, desde el sector hortícola se preparan para continuar activando la cadena productiva, que en los meses de verano se vio afectada por el granizo y el exceso de agua que en muchos casos influyó en la pérdida de la producción.

Ahora, aseguran, los desafíos no son menores e incluso, desde el punto de los diferentes actores que intervienen en la cadena de producción, enfatizan que se avecina una temporada de otoño/invierno cuando menos, compleja.

Omar Carrasco es el presidente Asociación Frutihortícola de Mendoza. Aclaró que la situación del sector hortícola de la provincia es "incierta". Admitió en este sentido que en la actualidad "los precios que se están manejando no proyectan una seguridad ni aseguran una temporada positiva".

Una de las problemáticas más complejas, desde su punto de vista, tiene que ver con el retroceso de las superficies cultivadas. "Cada vez hay menos gente que quiera plantar", expresó con preocupación y citó el ejemplo de un productor de calabaza que le manifestó días atrás que su negocio ya no es rentable debido a los altos costos para trasladarlo. Es decir, que los costos de la producción lograda, no alcanzan para cubrir los gastos necesarios. Carrasco alertó además que esa realidad es compartida en el caso del resto de los productos.

De todos modos, el presidente de la Asociación Frutihortícola local, resaltó que en casos específicos, como los surgidos por las últimas tormentas registradas hubo mercadería que no fue afectada por el fenómeno y fue posible comercializarla en los mercados de Buenos Aires, donde una buena parte de la producción quedó afectada por las inundaciones en los campos. Fue por ello, que se aceleró el proceso de oferta y demanda, por lo cual los precios se elevaron en algunos productos, como por ejemplo la papa. Esa situación, aclaró Carrasco, ya volvió a su punto inicial, por lo que los desafíos se han multiplicado. "Hoy en día nos encontramos con que la lechuga ha aumentado muchísimo", detalló Carrasco y enfatizó que en algunos casos los productores de esta hortaliza se están recuperando, aunque son una minoría.

Uno de los aspectos que valoraron desde la asociación, tiene que ver con el trabajo conjunto que se encuentra realizando la Dirección de Agricultura de la provincia. Carrasco destacó en este sentido que gracias a ello, ha sido posible informar y colaborar con apoyo económico a un sector de los productores para poder tener un respaldo. Respecto de las perspectivas de producción de hortalizas para esta temporada de otoño una de las amenazas que figura entre las más temidas, tiene que ver con las heladas. "Después de las primeras heladas comenzamos con el duro invierno, donde las mercaderías tienen otro precio de acuerdo al tipo de hortalizas", indicó Carrasco.

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Horticultura: hay serios problemas de rentabilidad en la cadena de valor. 

Horticultura: hay serios problemas de rentabilidad en la cadena de valor.

Los altos costos y el desafío de lograr la rentabilidad

Los altos costos de la producción también son percibidos en cada tramo de la cadena productiva en lo que refiere a las hortalizas. Entre los desafíos más complejos que hoy deben sortear los productores medianos y pequeños, se ubica el incremento de los valores en materia de insumos y servicios. La luz, el combustible y los altos costos que implica sembrar, se suman a la lista de preocupaciones asumidas para este año.

Mavina Luera, titular de la Asociación de Pequeños Productores de Cuyo –que aglutina a unos 400 productores de Maipú, San Martín, Junín y Rivadavia– advirtió que las "expectativas no son muy positivas; cada vez se está sembrando menos". Agregó que, desde la perspectiva de los pequeños y medianos productores consultados, ya desde agosto de 2024 se han registrado profundas dificultades en materia de costos. En este sentido, destacó que, por ejemplo, tanto las semillas como los insumos para poner en marcha las maquinarias, en algunos casos se han duplicado e incluso triplicado.

"Los costos de electricidad y del combustible están entre las principales dificultades. Hoy estamos hablando de que una hora de tractor vale alrededor de 30.000 pesos en adelante", detalló Luera y aclaró que a ellos es preciso agregar el costo de la mano de obra de otras áreas intervinientes, como el pago al personal que maneja las máquinas. Además, subrayó que el acceso a financiamiento es muy limitado, lo que deja a los productores en una situación de vulnerabilidad extrema.

Por estos días, en los campos de los sectores productivos de Mendoza, se está dando lugar a la siembra del ajo, que en nueve meses comenzará a ser cosechado para ser insertado en el mercado nacional e internacional. En el resto de las hortalizas, aclaró Luera, se ha sembrado menos. Citó el ejemplo de la caja de tomate de 18 kilos, que en la actualidad está a un precio que varía entre los 4.000 y 5.000 pesos. Indicó que, en los casos excepcionales en los cuales los precios aumentan como consecuencia de una contingencia, el beneficio, en general, no va a las fincas, sino más bien a los comercios.

"No hay mucha expectativa de que el consumo vaya a incrementarse, debido a que, en general, la población no está teniendo dinero. Por eso, la siembra se está efectuando de manera medida en función de los costos que se están registrando", aseguró Luera.

Respecto de las amenazas relacionadas con las condiciones climáticas que se avecinan, la presidente de la Asociación de Pequeños y Medianos Productores de Mendoza destacó que, en realidad, el abanico en lo que refiere a hortalizas es tan amplio que dependen de cada caso puntual. Mientras que la lechuga de invierno lleva unos tres meses de cuidado en el campo, en el caso del ajo y la cebolla, sus períodos son más extensos. Sin embargo, el punto en común, aclara Luera, consiste en el precio para la venta.

Por las lluvias, se disparó el precio de la lechuga
Hortalizas. No hay mucha expectativa de que el consumo vaya a incrementarse.

Hortalizas. No hay mucha expectativa de que el consumo vaya a incrementarse.

Cambio climático

Las heladas, siempre presentes en estas latitudes cordilleranas, representan la principal amenaza ligada al clima. Y es que, pasados los meses de verano, cuando las dificultades surgieron de la mano de las granizadas, lo cierto es que ni en una ni en otra temporada (la pasada y la presente), el sector hortícola local ha logrado equilibrarse en materia económica. Luera mencionó que, en muchos casos, los productores no cuentan con un seguro agrícola.

"Más allá de que tuvieran el seguro, tampoco logran cubrir lo necesario para volver a sembrar. Es decir, ni siquiera cubren los costos. Ese seguro tampoco alcanza para poner nuevamente en producción por lo menos una hectárea", advirtió Luera y destacó, a modo de ejemplo, que en el sector hortícola se estima que el seguro otorga una cobertura de entre el 50% y el 60% de daños; el equivalente a 200.000 pesos por cada hectárea afectada.

Por ello, aclara, existe una gran cantidad de costos que quedan fuera de la cobertura. A esto se suma el hecho de que, muchas veces, las indemnizaciones llegan con demora, dificultando aún más la planificación para la siguiente campaña. En consecuencia, la falta de previsibilidad sigue siendo un obstáculo central para los productores, que deben afrontar gastos sin contar con certezas sobre los ingresos futuros.

Luera aclaró que, en la zona de Maipú, donde se ubica una buena parte de la producción de ajo, en los últimos años se ha registrado una merma respecto de los terrenos cultivados. Esto es, explicó, debido a los altos costos que conlleva producirlo y por el período extenso de cuidado que requiere. En ese sentido, Luera explicó que, en la actualidad, se están sembrando verduras que llevan menos tiempo.

La espinaca, la zanahoria y la remolacha, por ejemplo, se caracterizan por ser cultivos de invierno de ciclo más corto, lo que permite un menor riesgo financiero. En el caso de los pequeños productores, los volúmenes logrados se comercializan en ferias de la zona, a excepción del ajo y la cebolla, que suelen tener una distribución más amplia.

Departamentos como Maipú, Guaymallén y Luján de Cuyo se ubican como los principales productores de hortalizas. En todos los casos, las problemáticas ligadas al impacto generado en las tierras cultivadas como consecuencia del cambio climático es una de las principales preocupaciones: al granizo se sumó un exceso de lluvias en la temporada estival; situaciones que se combinaron con dificultades para gestionar de manera adecuada el agua.

Todo en suma, detalló Luera, derivó en una pérdida importante de la producción, situación que se agravó a causa de las plagas provocadas por el exceso de humedad.

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