22 de abril de 2015 - 00:00

Acusaron al capitán por la muerte de 800 inmigrantes

La fiscalía italiana hizo la formal acusación y lo inculpó por ser el único responsable del drama. Los guardacostas en los dos últimos días rescataron a unos 1000 náufragos.

El capitán del barco con centenares de migrantes que naufragó este fin de semana frente a las costas libias, fue designado ayer por la fiscalía italiana como el único responsable de este drama, uno de los peores ocurridos en el Mediterráneo.

Los supervivientes de este nuevo naufragio, en el que presumiblemente haya 800 muertos, llegaron ayer a Sicilia al mismo tiempo que los dos traficantes, que fueron detenidos. El viernes declararán ante un juez, que decidirá inculparlos o no. Hasta ese momento, permanecerán encarcelados en Catania (Sicilia).

La inculpación del capitán del barco, un tunecino de 27 años, Mohamed Alí Malek, está fuera de duda, según la fiscalía de Catania.

Para la fiscalía, este hombre habría provocado el naufragio al sobrecargar el barco, y mostrarse incapaz de maniobrar. Lo acusa de naufragio involuntario, homicidio múltiple involuntario y de haber favorecido la inmigración clandestina.

Los fiscales dijeron que crearon una cuenta de correo electrónico especial para los parientes o conocidos de las víctimas que permitan identificarlas.

Tal vez nunca se conozca la cifra exacta. “No han surgido datos que ayuden a determinar de manera más precisa el número de muertos”, dijeron los fiscales en un comunicado.

Afirma, además, que el carguero portugués que acudió a socorrer a los migrantes frente a las costas de Libia “no contribuyó en absoluto” a producir el naufragio. El balance oficial de la tragedia es de 24 muertos y 28 supervivientes, pero el número de desaparecidos suma unos 800, entre ellos niños y mujeres, según organizaciones humanitarias internacionales.

Migrantes encerrados
La fiscalía no confirma esta cifra pero estima en 850 el número de personas a bordo de este navío, de 20 metros de eslora, en base a los relatos de quienes fueron rescatados y a la estimación de la tripulación del carguero portugués.

El bajo número de supervivientes se explicaría por el hecho de que “muchos migrantes, entre ellos mujeres y niños, estaban encerrados en la bodega” del barco.

“Había un poco más de 800 personas a bordo, entre ellos, niños de 10, 12 años. Había sirios, unos 150 eritreos, somalíes... Habían salido el sábado a los 8 de Trípoli”, según Carlota Sami, portavoz en Italia del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR). Esta cifra fue confirmada por un portavoz de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Flavio Di Giacomo.

La investigación proseguirá para determinar el número de muertos, incluso procediendo a la recuperación de los restos del navío, según la fiscalía. El jefe de gobierno italiano, Matteo Renzi, aludió a esta posibilidad para “dar una sepultura decente” a las víctimas.

El flujo no se detiene
El flujo no se detiene: ayer, la marina italiana anunció que había salvado a 446 emigrantes, entre ellos 59 niños, embarcados a bordo de otra embarcación, a 150 kilómetros de las costas de Calabria (sureste de Italia).

El lunes, los guardacostas italianos salvaron a otros 638 emigrantes embarcados en seis lanchas neumáticas, en seis operaciones de rescate distintas, algunas a menos de 60 kilómetros de las costas libias.

La Unión Europea (UE) decidió convocar para mañana a una cumbre extraordinaria de jefes de Estado y de gobierno, y reveló un plan de acción para hacer frente a este tipo de tragedias en el Mediterráneo. El plan prevé aumentar los recursos financieros de la operación de vigilancia marítima Tritón e incrementar su cobertura geográfica (actualmente se limita a las aguas territoriales).

Pero algunos dudan de la eficacia a largo plazo de estas medidas, que sin embargo llevan mucho tiempo siendo reclamadas por las oenegés. El problema no es el control de los mares, sino los traficantes, esos nuevos “esclavistas”, aseguró el domingo el primer ministro italiano Matteo Renzi.

Para las organizaciones de ayuda a los emigrantes, sin embargo, lo que hace falta es poner la cuestión humanitaria en el centro del debate, ya que “podemos cerrar una ruta de emigración clandestina en Libia, pero entonces se abrirá otra en otro lugar”, explicó a la prensa el presidente de la Cruz Roja italiana, Francesco Rocca.

Traficantes amenazan a los rescatistas

La Agencia Europea de Fronteras (Frontex) alertó ayer sobre la acción de los traficantes de personas que ya no dudan de amenazar con armas de fuego a los equipos de salvamento, agravando el problema humanitario de la ola de inmigrantes que intentan arribar desde Libia al sur de Europa.

El director ejecutivo adjunto de Frontex, Gil Arias, explicó que en los últimos casos de naufragio de navíos procedentes Libia, el organismo detectó que las mafias dedicadas al tráfico humano emplean los mismos puntos de partida y casi las mismas rutas, pero lo novedoso es que que ahora utilizan embarcaciones tan hacinadas como la que provocó la última tragedia.

En las últimas horas más de 1.100 migrantes a bordo de embarcaciones a punto de naufragar fueron rescatados cuando intentaban llegar a suelo europeo. Esas operaciones de rescate coincidieron con un incremento dramático del número de personas en esa situación

Para Australia hay que rechazarlos

El primer ministro australiano, Tony Abbott, aconsejó ayer a la Unión Europea que siguiera el ejemplo de su país y rechazara todas las embarcaciones de migrantes con el objetivo de impedir dramas como el naufragio del domingo en el Mediterráneo.

“Cientos, quizás miles de personas se ahogaron intentando alcanzar Europa desde África. El único medio de impedir estas tragedias es poner fin [a la llegada] de los barcos”, declaró a la prensa el jefe de gobierno conservador, quien considera “urgente que los europeos adopten una política muy firme que ponga fin al tráfico de seres humanos en el Mediterráneo”.

Bruselas también intentará capturar y destruir los buques utilizados por los traficantes, y buscará aumentar la cooperación con los países afectados por el fenómeno, indicó la Comisión.

Tras la llegada al gobierno australiano en setiembre de 2013, el ejecutivo de Abbott lanzó la operación “Fronteras soberanas” para impedir que los refugiados lleguen por mar al país.

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