9 de octubre de 2026 - 15:00

En 2007, un nene de 9 años plantó un árbol en el patio de su escuela: casi 20 años después, su fundación busca recuperar un billón de árboles

Felix Finkbeiner conoció en un trabajo escolar la historia de Wangari Maathai y propuso que los chicos plantaran un millón de árboles en cada país.

En enero de 2007, Felix Finkbeiner tenía nueve años y debía preparar una exposición escolar sobre cambio climático. Durante la investigación conoció la historia de Wangari Maathai, premio Nobel de la Paz y responsable de un movimiento que había impulsado la plantación de millones de árboles en África.

Felix terminó la presentación con una propuesta ambiciosa: que los niños de cada país plantaran un millón de árboles.

Pocas semanas después plantó el primero frente a su escuela en Alemania. Era un pequeño manzano silvestre y difícilmente parecía el comienzo de un movimiento internacional.

El primer millón llegó tres años después

La idea empezó a extenderse por otras escuelas. En 2010, Plant-for-the-Planet alcanzó el millón de árboles plantados, una cifra que originalmente había parecido desproporcionada para una iniciativa surgida de una clase. Pero Felix volvió a ampliar la escala.

En febrero de 2011 habló ante Naciones Unidas y planteó por primera vez el objetivo de restaurar un billón de árboles a escala mundial. Ese mismo año, la campaña Billion Tree Campaign de Naciones Unidas fue transferida al movimiento y comenzó a convertirse en Trillion Tree Campaign.

La propuesta no significa que una sola fundación pretenda plantar físicamente cada ejemplar.

Hoy ya no se trata únicamente de contar árboles

Plant-for-the-Planet evolucionó desde aquella primera campaña infantil. Actualmente combina restauración y conservación de ecosistemas, investigación, formación de jóvenes y herramientas digitales destinadas a organizaciones que recuperan bosques.

La propia entidad explica hoy que su objetivo es proteger los aproximadamente tres billones de árboles existentes y contribuir a recuperar otro billón.

Al mismo tiempo, hizo un cambio importante en la forma de medir resultados: ya no considera suficiente contar cuántos plantines se colocan en el suelo. La supervivencia de los árboles, la recuperación de ecosistemas completos y la superficie restaurada a largo plazo son indicadores más útiles.

Su plataforma trabaja con una red de más de 300 proyectos de restauración distribuidos en diferentes regiones.

Qué hace hoy aquel chico de nueve años

Finkbeiner continúa involucrado en la organización, aunque la fundación ya no funciona como un proyecto dirigido exclusivamente por su familia.

Actualmente lidera tareas vinculadas con restauración, conservación y políticas de protección de bosques tropicales.

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