25 de septiembre de 2013 - 23:38

Acusan a Kenia de usar armas químicas

El grupo vinculado a Al Qaeda que se atribuyó el ataque al centro comercial dijo por Twitter que el gobierno usó “gases químicos” para poder vencer a los “yihadistas”. Y que luego destruyó el edificio para ocultar la verdad. Buscan más cuerpos entre las r

El grupo ultraislamista terrorista Al-Shabab, que durante tres días tomó el centro comercial en Nairobi, con un saldo de 67 muertos y 175 heridos, acusó a las fuerzas del gobierno keniano de haber utilizado armas químicas durante la operación en la que les quitaron el control del lugar.

Según publicaron en la red social Twitter, a través de una cuenta que se presume es genuina, el grupo Al-Shabab dijo que el gobierno realizó “una demolición” para cubrir la evidencia, dejando atrapados a 137 rehenes.

El grupo extremista dijo que “al no poder derrotar a los muyahidines dentro del centro comercial, el gobierno keniano diseminó gases químicos para poner fin al asedio”. Y agregó que, “para encubrir su crimen, el gobierno keniano efectuó una demolición del recinto, enterrando evidencia y a todos los rehenes bajo los escombros”.

Por otra parte, ayer soldados y socorristas buscaban bajo los escombros del centro comercial Westgate de Nairobi cadáveres y eventuales explosivos, en el primer día del duelo nacional decretado después del sangriento ataque lanzado el sábado por un grupo islamista que dejó al menos 67 muertos.

Una fuerte pestilencia se escapaba del edificio.

Al menos 61 civiles, 6 miembros de las fuerzas de seguridad kenianas y 5 asaltantes murieron en el ataque iniciado el sábado y al que se puso fin el martes por la noche. Otras 175 personas resultaron heridas.

El balance podría agravarse ya que una parte del centro comercial se derrumbó. Según la Cruz Roja hay 71 personas desaparecidas.

El ministro keniano del Interior afirmó ayer que probablemente solo quedan pocos cuerpos aún dentro del centro comercial Westgate de Nairobi, arrasado por el ataque del comando islamista.

Lenku indicó que varios países, entre ellos Gran Bretaña, Estados Unidos, Israel, Alemania y Canadá ayudan a las autoridades kenianas en la investigación que han abierto.

El martes, en un discurso en televisión para anunciar el fin de un asedio de casi 80 horas, Kenyatta previno que el número de víctimas aumentaría ya que el techo del Westgate se derrumbó parcialmente.

El presidente decretó tres días de luto y prometió perseguir a los responsables. “Hay aún cuerpos atrapados” bajo los escombros, precisó.

Ayer al amanecer, los equipos de rescate trabajaban en las inmediaciones del centro comercial arrasado por las balas, las explosiones y las llamas.

Expertos en explosivos ayudados por robots teledirigidos inspeccionaban el centro para comprobar que los islamistas “no dejaron ningún explosivo” en las tiendas, explicó una fuente de seguridad. Perros rastreadores buscaban bombas y cuerpos de los desaparecidos.

“Se autorizó a expertos forenses de otros países a unirse a la investigación en el lugar, entre ellos de Israel, Estados Unidos y Gran Bretaña”, indicó el responsable de los servicios administrativos kenianos, Francis Kimemia.

Durante el asedio, estos tres países apoyaron a las fuerzas kenianas sin intervenir directamente, excepto Israel que, según una fuente de seguridad, podría haber estado presente en el interior del Westgate.

El comando, compuesto por entre 10 y 15 personas según las autoridades, entró el sábado al mediodía en el Westgate lanzando granadas y disparando contra los empleados y los clientes kenianos y extranjeros.

A continuación, los atacantes se atrincheraron en el edificio con rehenes y se lanzaron una serie de asaltos para tratar de desalojarlos de ese laberinto de tiendas y restaurantes repartidos en cuatro plantas cuyos pasillos desembocan en un hall central abierto hasta el techo.

Además de los cinco islamistas abatidos, los cuerpos de otros podrían encontrarse también bajo los escombros y se desconoce si algunos pudieron escapar.

Once sospechosos fueron detenidos, informó Kenyatta quien no dio más detalles.

El ataque fue reivindicado el sábado por los shebab, quienes dijeron actuar en represalia por la presencia del ejército keniano en Somalia desde finales de 2011 y amenazaron con mayores ataques si Kenia no se retira del país vecino.

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