Grecia recibió ayer a los representantes de sus acreedores, la UE y el FMI, con los que empezó a negociar con el objetivo de cerrar en tres semanas un tercer plan de rescate que mantenga a flote al país, en medio de tensiones internas. La relación entre las dos partes es tirante y prueba de ello las informaciones no coincidentes sobre la fecha de inicio de las negociaciones.
El gobierno griego decía que abriría hoy las tratativas con los equipos técnicos de los acreedores, mientras que en Bruselas, una portavoz de la Comisión dijo que los representantes llegaron ayer y que los trabajos comenzarían de inmediato. Al final de la jornada, el ministro de Economía, Euclide Tsakalotos, informó que las discusiones se habían iniciado este lunes y “se intensificarían el martes”.
Además, reiteró que Grecia iba a “obedecer las decisiones" acordadas en la cumbre europea.
En cualquier caso, el tiempo apremia para Atenas y sus acreedores, la Comisión Europea, el FMI y el Banco Central Europeo. De aquí al 20 de agosto deben cerrar las modalidades de un tercer plan de rescate, de entre 82.000 y 86.000 millones de euros, que quedó acordado en su principio en una maratoniana cumbre europea los pasados días 12 y 13 de julio.