Diego Aput no puede sonar más contento. Es que acaba de llegar al pago y los amigos se empiezan a reencontrar en tierra cuyana con todo lo que tiene eso de calorcito humano, sabor a casa y revisión histórica.
Diego Aput no puede sonar más contento. Es que acaba de llegar al pago y los amigos se empiezan a reencontrar en tierra cuyana con todo lo que tiene eso de calorcito humano, sabor a casa y revisión histórica.
¿Qué tal este año? El bajista consiente que ha sido un ciclo de recitales constantes, de la anual gira europea que los convoca cada temporada, de estados de acaramelamiento creativo que darán, para el 2015, un próximo dulce discográfico.
"Vamos a destinar todo el verano a trabajar en eso, encerrados en el estudio. Ya tenemos ganas de ponernos a trabajar en las canciones", dice el bajista de la banda mendocina formada en 1993.
Queda claro que, si alguien dudaba de la continuidad de Karamelo Santo después de la partida de Goy Ogalde (el fundador y líder que se separó del grupo en 2010 para emprender su camino solista y peñero) , ya puede irse asegurando el baile.
Pero volvamos al punto de quiebre, aún a sabiendas de que ya lo tocamos en varias entrevistas, ya que el tema de la separación de Goy se renueva con la publicación que subieron los Karamelo a su web oficial. "Derecho a réplica", se titula.
Y empieza así: "Los Karamelo Santo tenemos varias razones por las que no habíamos hablado nunca de la partida de Goy de nuestra banda. Primero, porque él mismo no tuvo el coraje de hablarlo con nosotros.
Simplemente nos enteramos como el resto de la gente, por internet, y nunca más volvimos siquiera a hablar con él, por lo que es totalmente falso que hemos llegado a algún tipo de acuerdo para usar o no el nombre". El resto es un blanqueo de la misma parte sobre situaciones delicadas que el grupo decidió, por ese medio, evidenciar.
Aristas aparte, la alineación de diez músicos que tiene a Piro Rosafa en la voz, no piensa parar por nada. Y menos ahora; al cierre de esta edición, Karamelo se preparaba para cerrar una nueva edición de Las estrellas por el Gambarte, evento que busca recaudar fondos para que el Tomba vuelva a jugar en su cancha. "Fuimos invitados por Godoy Cruz y eso nos dio mucha alegría; imaginate la mía, que soy tombino de corazón", entusiasma Aput.
- O sea que uno de los toques coincide con el del Indio...¿Están en sintonía?
- Desintonía, más bien.
Aput ríe. Pero traza la raya: "Digamos que vamos por causas diferentes".
Por lo que respecta al compromiso, el tono ideológico sigue intacto: "La banda estuvo comprometida con causas sociales desde que nació. Todo el tiempo nos están llamando para participar en marchas y eventos.
Cada vez que podemos, estamos. La gente que nos conoce sabe que más allá de que vengan a pasarla bien, vienen también a reconocerse y a que nos reconozcamos en ellos".
Este año grabaron un Ep con tres temas que todavía están disfrutando -cuya joyita es "Cómo te voy a olvidar" - pero las otras alegrías vienen por el lado amistoso: el viernes, por ejemplo, se dieron el gusto de tocar en vivo en la presentación del libro "No lo soñé" de Gustavo Tarantuviez.
-¿Podemos adelantar algo del próximo disco?
- Lo único que puedo decir por ahora es que viene germinando desde un concepto. Es algo diferente al modo en que hemos venido trabajando. Antes armábamos las canciones y de eso derivaba una idea central. Ahora, tenemos primero la semilla.
Así que esperamos pronto una cosecha de cumbia, colores bien latinoamericanos, ska punk contagioso y una coctelera rítmica que desliza, entre palabras y guiños, un indeclinable orgullo cuyano.
El verdadero dulce viene esta noche, pues se subirán al escenario del Gabriela Mistral para que podamos saborear el último recital del año. "Ya tenemos como una especie de cábala: siempre tratamos de abrir y cerrar el año en la tierra que más queremos". Será.
Derecho a réplica sobre Goy
El siguiente es el texto que los Karamelo publicaron en su sitio web oficial, sobre la desvinculación de Goy Ogalde de la banda. Las acusaciones son de mucho peso:
“Los Karamelo Santo tenemos varias razones por las que no habíamos hablado nunca de la partida de Goy de nuestra banda.
Primero, porque él mismo no tuvo el coraje de hablarlo con nosotros. Simplemente nos enteramos como el resto de la gente, por internet, y nunca más volvimos siquiera a hablar con él, por lo que es totalmente falso que hemos llegado a algún tipo de acuerdo para usar o no el nombre.
Por otra parte, su partida nos permitió conocer muchas cosas sucedidas en los últimos años (y no tan últimos) que nos llenan de vergüenza y nos da mucha pena haber compartido un proyecto tan fuerte en todo sentido con una persona así.
Finalmente, contar que lo que queremos es responder a algunas declaraciones puntuales publicadas en un diario de nuestra querida Mendoza, probablemente único lugar en el mundo donde su egocentrismo tenga algún eco.
Él habla de trampas, actitudes deshonestas, camas, entre otras cosas. Pero nosotros sabemos que su mayor problema es vernos en acción, porque su deseo era que paremos después de su partida, que no confiemos más en lo que hacemos… entonces, si vamos a hablar de trampas o actitudes deshonestas, como sugiere, podemos irnos lejos en el tiempo y decir que desde el 2003 hasta su partida, Goy no paró de presentar ante SADAIC planillas de conciertos de giras enteras con canciones que nunca hemos tocado, a espaldas de todos y que son de su autoría en vez de declarar lo que realmente se estaba tocando, cobrando mucho dinero durante años por canciones que nadie tocó.
O por ejemplo, a poco tiempo de irse publicó un disco que no sólo fue financiado, sino incluso grabado, arreglado y tocado por Karamelo Santo, y que él se quedó impunemente como su disco solista.
Sólo por nombrar algunas cosas y no entrar en situaciones contractuales, ni tampoco en la decepción que nos genera su accionar tan alejado de lo que alguna vez sus letras y canciones profesaban.
En relación al uso o no del nombre Karamelo Santo, la sigla KMST, los registros del INPI, la relación con Benditas (que es nuestra productora), es parte de un discurso que él maneja desde que se alejó y que intenta confundir situaciones (ayudado seguramente por nuestro silencio) pero que lentamente se pondrán en su justo lugar... Quizá fallamos en no hacer públicas muchas cosas y eso dejó margen para cualquier opinión.
No vamos a enfrentarlo desde sus mentiras, en tal caso es tiempo de poner las verdades sobre la mesa”. Ayer intentamos comunicarnos con Ogalde para escuchar su versión. Al cierre de esta edición, había sido imposible.