29 de agosto de 2014 - 00:00

¿Podrá EEUU derrotar al Estado Islámico?

El previsible enfrentamiento entre Estados Unidos y los yihadistas del Estado Islámico (EI) en Siria representa un verdadero desafío para la doctrina de Barack Obama, que se articula en torno a los ataques aéreos pero sin desplegar tropas de combate en el terreno.

La visión del presidente estadounidense, forjada durante los años en los que las Fuerzas Armadas norteamericanas se hallaban empantanadas en el conflicto iraquí, es que los drones (aviones sin pilotos) estén en el centro de la estrategia militar para atacar a los combatientes de Al Qaeda en Paquistán y Yemen. Y que las fuerzas especiales emprendan operaciones contra individuos considerados peligrosos en Libia y Somalia.

En momentos en que contempla extender la lucha contra el EI de Irak a Siria, Obama repite que no abandonará la regla anunciada cuando inició los ataques aéreos: ningún estadounidense en tierra para combatir al enemigo.

En un discurso a fines de mayo en la prestigiosa academia militar de West Point, el presidente advirtió contra la tentación de recurrir en todas las circunstancias al “martillo” que representa la potencia militar estadounidense.

“La estrategia de invadir todos los países en los que están implantados los terroristas es ingenua e insostenible”, dijo entonces, consciente de que esa teoría sería rápidamente puesta en cuestión en Oriente Medio.

Al margen de la superioridad aérea de EEUU, el presidente quiere fortalecer el apoyo a los aliados locales de Washington en la lucha contra el terrorismo, a imagen y semejanza de la estrategia puesta en marcha en Somalia para enfrentar a los insurgentes shebab, donde Estados Unidos suministra asistencia financiera y logística a las tropas de la Unión Africana.

Mantuvo ese criterio en la ofensiva de principios de agosto en Irak, dos años y medio después de la retirada de las tropas estadounidenses de ese país. Los bombardeos en el norte de Irak contra el EI desde hace tres semanas permitieron evitar la masacre de miles de yazidíes sitiados en el monte Sinjar.

También permitieron que el Ejército iraquí y las fuerzas kurdas reconquistaran la represa de Mosul. Sin embargo, algunos se interrogan sobre la eficacia de semejante estrategia si la Casa Blanca, tal como ha dado a entender en los últimos días, decide pasar a la ofensiva y combatir a los yihadistas también en Siria.

El gobierno estadounidense repite incansablemente que la opción militar no puede ser la única respuesta. “Mucha gente tiene el sentimiento de que la herramienta más potente y más eficaz a disposición del presidente es la acción militar”, explica Josh Earnest, portavoz de Obama.

“Pero lo que hemos aprendido de manera dolorosa durante la última década es que una operación militar realizada por Estados Unidos no ofrece una solución duradera”.

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