21 de agosto de 2016 - 00:00

María Eugenia Fernández: “Espero seguir encontrando la metamorfosis de la música mendocina”

Canta tonadas desde los 5 años. Supo imponer la cuyanía en Buenos Aires, aventada por la fuerza de Mercedes Sosa. La cantora, que vive y respira la música local, escribe desde Lavalle su experiencia vital y sonora.

Cuando gané en el festival tonadita de Tunuyán tenía 13 años y jamás imaginé poder cantar con la voz madre de América Latina y del mundo. Por eso conocer a Mercedes ha sido sin dudas un enorme regalo del universo.

Para mí fue impresionante, sobre todo me impactó su sencillez. Hicimos contacto y lo continuamos cada vez que venía a la provincia.

Cuando cumplí los 15 empecé a trabajar con su hijo, Fabián Matus, y al tiempo me fui a vivir a Buenos Aires. Era una sueño hecho realidad poder estar con ellos. Mercedes me enseñó cómo tomar la música y su universo, el tremendo poder de la interpretación y la entrega de todo eso que uno tiene para dar. Me dio un consejo que nunca voy a olvidar.

Me dijo: 'Vos tenés que cantar, no importa lo que pase abajo o arriba, que no haya un mango, ni el lugar en donde estés parada en ese momento. Vos tenés que cantar con todo tu ser'.

Los recuerdos que tengo de mi infancia son de la Finca González de Panquehua, donde viví con mis papás y mi hermana. Habían frutales y animales también. Es un lugar muy hermoso y con historia. No recuerdo la primera tonada que me atravesó el cuore, pero todas las que he cantado y canto lo hacen y son muchas. A los 5 años grabé mi primer tema, "Sanjuanina Flor de Cuyo", con mi papá acompañándome en guitarra.

¿Que dónde vive el folclore cuyano hoy? Vive y respira en los patios de las casas y, sobre todo, en las fiestas del desierto donde se guitarrea por días y días. Volvés lleno de polvo, con el corazón explotando.

No, no creo que la tonada esté en extinción; al contrario.  Es impresionante ver cómo el público de otras regiones, incluso de Capital, se fascina con la poesía nuestra, que es tan profunda, tan llena de alma.

Y con su mitología: el vino, la trasnochada, el cogollo, improvisando al amigo o al amor, la cadencia del compadre que se extraña, la invitación al asado y la pena compartida, de reminiscencia gaucha.

Los compositores que admiro y rescataría son Félix  Dardo Palorma, Armando Tejada Gómez, Fabiano Navarro, Sandra Amaya, Anselmo Bustos, y varios más.

Y sí, el mejor lugar para escuchar música mendocina en Mendoza, por estos días, para mí es el Retortuño, que justo está cumpliendo 27 años al servicio de la música y de la cultura de esta bendita tierra.

Mercedes me invitó a participar en su disco "Cantora 2", nada más ni nada menos que con el Himno Nacional Argentino. Recuerdo que la mayoría de los domingos nos juntábamos a dormir la siesta en la alfombra de su casa, tomábamos el té y charlábamos. Para mí Mercedes representa el amor en toda su expresión.

Estos años fueron de mucho aprendizaje. Regresé a Lavalle, fui mamá. Actualmente estoy terminado  la preproducción de un disco que grabaré en esta primavera, con muchos músicos locales de un nivel espectacular.

Y espero por muchos años más poder seguir encontrando la magia y la metamorfosis en eso que llaman folclore cuyano y yo más bien llamaría "música mendocina".

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