Fue en junio de 2013 cuando el músico, trompetista y director de Dancing Mood, Hugo Lobo, trajo por primera vez el Club del Lobo a Mendoza, una “propuesta musical distinta” -según sus palabras-, que nació en el barrio porteño de Palermo con la idea de acercarle al público la verdadera bailanta.
Damas Gratis, Celso Piña, Néstor en Bloque o Amar Azul son algunas de las bandas que han sumado sus canciones junto a reconocidos Dj’s del género: El Yankee, Taz o Sugus.
Esta noche el N8 Estudio combina la esencia de la fórmula con una “Party Reggae Night”, la trompeta de Hugo Lobo y la participación especial de Fernando “El Trombo” Albareda, quien fuera trombonista de Los Fabulosos Cadillacs durante once años. A ellos se suma la agrupación mendocina Bembé, bandas locales y Dj’s invitados.
“Es un formato que hace Hugo desde hace tiempo y lo lleva a todos lados. La verdad es que para mí también es una sorpresa porque es la primera vez que voy a Mendoza con esta propuesta. Seguro tocaremos temas que hacemos con Dancing Mood y habrá lugar para lo que suceda.
Con Hugo nos conocemos desde hace años, cuando él tocaba con Mimí Maura y después cuando hicimos una gira con los Cadillacs en México. El año pasado me invitó a participar con Dancing Mood. Básicamente es tocar con un buen amigo con el que nos divertimos mucho en el escenario”, dice del otro lado del teléfono Fernando Albareda.
-¿En qué trabajás actualmente?
-Como músico freelance y después hago trabajos extramusicales, como todo el mundo, tratando de vivir. Hace poco grabé un disco con un grupo de Córdoba que se llama La Madre del Borrego. Después toco con una Big Band acá en Buenos Aires y a donde me llaman voy. Me fui a vivir al interior un tiempo, después volví a la ciudad, hice muchas cosas en el último tiempo, además de la música.
-Viviste en La Cumbre, Córdoba, ¿cómo resultó esa experiencia y qué hiciste estando ahí?
-Fueron diez años, desde la última gira que hice con Los Cadillacs hasta hace dos años, más o menos. Decidí volver porque la verdad me aburría un poco. Además mis hijos ya están grandes y quiero que tengan una experiencia feliz. Estuve dando clases de música, trabajé en un colegio de Córdoba, hice artesanías, platería, todo eso.
-¿Qué extrañabas de Buenos Aires y que te aportó residir en un lugar más tranquilo y natural?
-Básicamente extrañaba la movida musical. Yo vivía en un pueblo donde tengo un muy buen amigo músico pero, claro, era muy acotado lo que podíamos hacer, entonces me hacía falta un poco el contacto con los músicos y tocar con más gente.
Vivir en Córdoba me dio una perspectiva diferente de cómo son las cosas, por ahí al estar en un grupo grande, en una ciudad, haciendo giras, yendo y viniendo, perdés un poco la perspectiva de las cosas más importantes, como estar con la familia, compartir con amigos, disfrutar algunas cosas más de lo que las disfrutaba, ¿no?
-¿Y cómo llevás la ausencia de Los Cadillacs y la masividad de los grandes escenarios?
-Yo creo que es algo que va cambiando; yo ya soy una persona grande, de casi 50 años. Descubrí estando en las sierras que podía tocar para mí, dedicarme más a la música como forma de expresión. La masividad te da un poco de impunidad, vos podés equivocarte y tocar cualquier cosa y la gente te aplaude igual. Extraño lo que fue y a mis amigos, obvio.
-¿Se siguen viendo?
-Yo no.
-¿Por qué?
-Porque son etapas y yo soy medio raro en ese sentido y bueno, no hubo oportunidad tampoco de juntarnos.
-¿Qué pensás de la circulación de la música en la actualidad, donde los músicos ya no viven de la venta de discos sino de las presentaciones?
-Por un lado es una fuente menos de ingreso pero por el otro hace que te muevas más y estés más en contacto con la gente. A mí me gusta, en realidad eso siempre me gustó. Cuando empecé a tocar con Los Cadillacs lo que más me tentaba eran las giras, poder salir con mi trombón a tocar a otros lugares.
-¿Te gusta cambiar el rumbo de tu vida; cerrar ciclos y abrir nuevos recorridos?
-Sí, me parece que salvo que sea algo con lo que puedas madurar en el tiempo, creo que todo tiene un final y si algo se termina hay que pasar a otra cosa porque sino te quedás en el pasado.
-¿Dónde estás ahora?
-En un colectivo. Estoy yendo para mi otro trabajo.
-¿En qué consiste tu "otro" trabajo?
-Trabajo en un taller de metales, nada que ver con la música. Hago galvanoplastia, algo que tiene que ver con la química de los metales. Aprendí en Córdoba, está bueno, siempre me gustó hacer cosas manuales y es una especie de yin y yang con la música... Hay como un equilibrio.
Ficha
Fecha: hoy, a las 23.
Lugar: en N8 Estudio, Godoy Cruz y Mitre de Ciudad.
Entradas: Anticipadas $ 50 en Otra Vida (Galería Caracol), Mohs (Maxi Mall de Ciudad) y Siempre Deportes (en Luján y Maipú).