Un día después de la firma del primer acuerdo global contra el cambio climático, políticos, científicos, ONG y asociaciones de todo el mundo analizan, entre la satisfacción y la prudencia, las consecuencias de un consenso que abre un camino hacia economías libres de emisiones, aún por recorrer.
“El acuerdo de París es un hito. Ahora el destino de la Tierra depende de cuán rápido y con qué solidez lo apliquemos”, afirmó el profesor Ottmar Edenhofer, del instituto Potsdam de Investigación sobre el Cambio Climático.
Por su parte, el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, dice que el acuerdo “manda una muy necesitada señal para disparar las inversiones públicas y privadas necesarias para llevar las economías hacia un mundo neutro en carbono” y reconoce que ejecutar el trabajo es ahora “una responsabilidad común”.
El director ejecutivo de Greenpeace, Kumi Naidoo, va un paso más allá al proclamar el “fin de la era de las energías fósiles” tras la cumbre del clima de París (COP21). “Los inversores tienen que empezar a sacar el dinero del carbón, el petróleo y el gas. Y la gente que esté pensando en invertir tiene que hacerlo en renovables”, señala Naidoo.