20 de junio de 2016 - 00:00

¿Dónde están nuestros hijos?

Cuando los responsables iraquíes llegan al campamento de desplazados al sur de Faluya, mujeres desesperadas se abalanzan sobre ellos para preguntarles: “¿Dónde están nuestros hijos?”  Taliaa Diab es una de ellas.

"Mi marido y tres de mis hijos desaparecieron", explica esta mujer que huyó con su familia de la localidad de Saqlawiya a principios de junio. Dos semana más tarde, no tiene ninguna noticia sobre ellos.
Como ella, cientos de esposas, madres y ancianos que encontraron cobijo en Amriyat al Faluya piden ayuda, garabateando el nombre de sus familiares en un trozo de papel.

Estos parientes están desaparecidos desde el inicio de la ofensiva lanzada el 23 de mayo por las fuerzas iraquíes para recuperar al grupo Estado Islámico (EI) la ciudad de Faluya, a 50 km al oeste de Bagdad y uno de los principales bastiones de la organización yihadista.

Desde el inicio de esta ofensiva, hace tres semanas, 43.470 personas huyeron, la mayoría de ellas de las localidades que rodean Faluya, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones.

Durante los primeros días de la operación, las fuerzas paramilitares de Hashd al Shaabi (Movilización popular) participaron en la reconquista de los pueblos alrededor de Faluya y en la ofensiva para cercar la ciudad.

Cada vez hay más testigos de civiles que consiguieron huir que acusan a las fuerzas de seguridad -sobre todo a miembros de las milicias- de abusos. “Hemos oído que mataron a varias personas, queremos saber lo que pasa”, se preocupa Taliaa Diab.

La mayoría de habitantes de Faluya son sunitas y las fuerzas de Hachd chiítas. Su participación junto a las fuerzas gubernamentales en la batalla de Faluya presagió desde el principio posibles abusos contra los sunitas.

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