El negociador europeo para el Brexit, Michel Barnier, advirtió ayer a Gran Bretaña que las negociaciones de divorcio no serán “rápidas ni sin dolor”, en un contexto de tensión a ambos lados del canal de la Mancha sobre el costo económico de la salida.
Fuentes europeas estiman esta factura en unos 60.000 millones de euros, si bien el diario Financial Times indicó que podría elevarse hasta los “100.000 millones de euros” si se consideran las peticiones de Alemania y Francia, especialmente sobre subvenciones agrícolas.
El ministro británico para el Brexit, David Davis, indicó que Gran Bretaña no pagará “100.000 millones de euros” a la UE, y advirtió que, en caso de un divorcio sin lograr un acuerdo con los 27 países, “no habrá nada a pagar”.