En un polvoriento campamento, los refugiados iraquíes tienen nuevos héroes: combatientes kurdos sirios que enfrentan a los extremistas islámicos con el fin de abrir una ruta de escape para decenas de miles de personas atrapadas en la cima de una montaña.
Mientras las fuerzas militares de EEUU e Irak batallan para asistir a unos hambrientos integrantes de la minoría yazidí de Irak lanzándoles provisiones desde vuelos con fines humanitarios, los kurdos sirios decidieron rescatarlos ellos mismos.
En los últimos días, los combatientes han estado rescatando yazidíes de la montaña, trasladándolos a territorio sirio y brindándoles primeros auxilios, alimentos y agua.
Los yazidíes, una minoría de habla kurda que sigue una antigua fe mesopotámica, empezaron a huir a la cadena montañosa Sinjar el 2 de agosto, cuando los milicianos del grupo extremista ISIS tomaron el control de sus villas cercanas. Los extremistas los ven como herejes que merecen morir.
“Los combatientes kurdos nos abrieron un camino. De no haberlo hecho, seguiríamos atrapados en la montaña”, dice Ismail Rashu, de 22 años, en el campamento Newroz en el poblado sirio kurdo de Malikiya, a 30 km de la frontera iraquí.
Las familias ocupan las maltrechas tiendas de campaña y los recién llegados se sientan a la sombra de rocas, durmiendo sobre plásticos celestes. Allí, al menos 2.000 familias buscaron refugio sólo el lunes.
Los kurdos iraquíes, que han controlado un territorio autónomo por más de dos décadas, están dominados por facciones que han creado fuertes lazos con la vecina Turquía.
Sin embargo, los kurdos sirios son más cercanos a los rebeldes kurdos turcos y hasta el alzamiento popular de 2011 contra el presidente sirio Bashar Al Assad se hallaban firmemente bajo el control del mandatario.