Los separatistas del Este de Ucrania entregaron hoy las cajas negras del avión de Malaysian Airlines -estrellado en una de las provincias bajo su control- a representantes del gobierno holandés y del gobierno malayo, informó el diario ucraniano Kiev Post.
La entrega tuvo lugar durante una conferencia de prensa en la ciudad de Donetsk, controlada por los separatistas, de la que participaron medios internacionales.
Al mismo tiempo, los rebeldes prorrusos anunciaron a la prensa un alto el fuego en un radio de 10 kilómetros en torno al lugar donde cayó el aparato para facilitar la investigación de las causas del derribo, provocado según Estados Unidos por un misil lanzado desde la zona rebelde.
Por su parte, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó una resolución en la cual reclama que los separatistas prorrusos permitan el libre acceso con seguridad al lugar del siniestro del avión de línea. La resolución pide se que proteja la "integridad" del lugar de la catástrofe y que cesen allí las hostilidades.
El texto, redactado por los representantes de Australia y respaldado por 23 países, "condena en los términos más fuertes posibles" el ataque que provocó la caída del aparato en el este de Ucrania y reclama que los culpables del mismo rindan cuentas.
"Debemos obtener respuestas. Tiene que haber justicia", dijo la ministra de Relaciones Exteriores australiana, Julie Bishop ante los 15 miembros del Consejo de Seguridad.
El documento también pide a Rusia y todos los países de la región que colaboren con "una investigación internacional completa, minuciosa e independiente", implícitamente dirigido a Rusia, que apoya a los rebeldes separatistas en el este de Ucrania.
Por su parte la embajadora estadounidense Samantha Power, urgió a Rusia a tomar medidas concretas para permitir el inicio de la investigación y para alcanzar un acuerdo en el este de Ucrania. "Si Rusia no es parte de la solución, continuara siendo parte del problema", agregó.
Se cree que el vuelo MH17 de de Malaysia Airlines fue derribado el jueves por un misil tierra-aire, muriendo la totalidad de los 298 ocupantes del aparato, entre ellos 193 ciudadanos holandeses y 27 australianos.
Además de exigir un acceso libre y seguro al lugar de la catástrofe, el Consejo "insiste en que los cuerpos de las víctimas sean tratados de manera digna, respetuosa y profesional".
Los 251 cadáveres recuperados fueron trasladados a vagones frigoríficos que están en la estación de Torez. Las autoridades habilitaron un segundo tren para la conservación de los cuerpos hasta la llegada de los expertos internacionales, informan medios locales.
Por su parte, el Ministerio para Situaciones de Emergencia de Ucrania indicó que los socorristas hallaron 66 fragmentos humanos entre los escombros del avión que se estrelló, pero aclaró también que los restos se encuentran desperdigados en un radio de varios kilómetros.
El Gobierno de Malasia envió un grupo de expertos que ya se encuentra en Kiev y podría desplazarse a la zona en cualquier momento.
Kiev intenta negociar con los rebeldes pro rusos para que dejen de bloquear la salida del tren, ya que la OSCE considera que Torez no es el lugar adecuado para examinar los cadáveres y proceder a su identificación.
Alexandr Borodái, el primer ministro de la República Popular de Donetsk, reconoció que las cajas negras del aparato estaban en su poder.