21 de febrero de 2013 - 00:25

La vulnerable economía italiana

Italia, que irá a las urnas tras quince meses de un gobierno del profesor Mario Monti, ha logrado esquivar el agujero negro de la deuda pero sigue siendo un país frágil, hundido en una profunda recesión y vulnerable a eventuales turbulencias políticas.

Si hay algo que ha caracterizado este período que se acaba éso ha sido la “prima de riesgo” -la diferencia que pagan los bonos italianos a diez años con los alemanes que sirven de referencia-, que está en boca de periodistas, analistas, políticos y del ciudadano de a pie que hasta hace dos años nunca había oído hablar de ello.

Este indicador del nivel de desconfianza que inspira Italia en comparación con la virtuosa Alemania ha caído la mitad desde noviembre de 2011, fecha en que Monti asumió las riendas del país.

Gracias al cambio radical con respecto a su predecesor Silvio Berlusconi, Monti ha sabido, con ayuda del Banco Central Europeo (BCE), recuperar parte de la credibilidad de Italia en Europa y en los mercados financieros, que han sabido reconocerlo al igual que numerosas empresas italianas.

En este sentido, “hay un antes y un después”, resume Alberto Barcella, presidente de la organización patronal Confindustria en Lombardía, la región más rica e industrial del país.

“Este gobierno ha operado durante uno de los períodos más difíciles de la República italiana (...) En este contexto, creo que lo ha hecho tan bien como pudo”, estima, y cita las reformas laboral y de las pensiones.

Pero estos esfuerzos, en particular la draconiana política de austeridad llevada a cabo para reducir la descomunal deuda del país (2 billones de euros) y equilibrar las cuentas públicas, han tenido un precio muy alto para los ciudadanos.

A los italianos no les ha gustado mucho la vuelta del impuesto a los bienes inmuebles. El tema de los impuestos de hecho ha dominado la campaña electoral antes de ser eclipsado últimamente por los sorprendentes escándalos financieros, que han hecho vacilar a gigantes como Finmeccanica o Eni.

La economía se contrajo un 2,2% en 2012. Según un estudio de Cerved, 104.000 empresas cerraron el año pasado, víctimas de la crisis o del “credit crunch”, la falta de crédito.

Al mismo tiempo, el desempleo sigue aumentando: en diciembre se elevó al 11,2% de la población activa (36,6% entre los jóvenes de 15-24 años), y alimenta el resentimiento contra una clase política, a la que se considera desconectada de la realidad diaria de los ciudadanos y permisiva con la corrupción.

Monti, después de haber descartado incialmente lanzarse al ruedo político, ha justificado su giro a finales de diciembre por la voluntad de preservar las reformas logradas.

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