En San Francisco, Estados Unidos, Gianna Capezio contrató durante una hora el servicio de un robot humanoide de Tau Robotics y registró en video cómo la máquina realizaba distintas tareas de limpieza dentro de su departamento.
Una mujer contrató durante una hora el servicio de un robot humanoide de Tau Robotics por 30 dólares. La máquina aspiró, hizo la cama y limpió el baño bajo el control remoto de un operador.
En San Francisco, Estados Unidos, Gianna Capezio contrató durante una hora el servicio de un robot humanoide de Tau Robotics y registró en video cómo la máquina realizaba distintas tareas de limpieza dentro de su departamento.
Durante la visita, el robot aspiró los pisos, hizo la cama y limpió el baño, aunque no realizó las tareas de manera completamente autónoma. Una persona capacitada controló la máquina de forma remota desde las instalaciones de Tau, mientras la inteligencia artificial también intervino en su funcionamiento.
El servicio tiene un costo de 30 dólares por una visita de una hora y actualmente está disponible únicamente para clientes seleccionados mediante invitación.
La experiencia de Capezio se volvió viral y el video acumuló millones de reproducciones. La publicación también generó numerosos comentarios sobre el futuro de los trabajos domésticos y el posible papel de los robots humanoides en los hogares.
El robot está diseñado para encargarse de diferentes tareas dentro de una vivienda. Entre sus capacidades se encuentran aspirar pisos, limpiar superficies, sacar la basura y mover objetos livianos, como sillas o cestos de ropa.
El servicio también contempla trabajos en cocinas y baños, además de limpiezas más profundas. Sin embargo, la máquina todavía tiene restricciones importantes que limitan las tareas que puede realizar.
No puede subir escaleras, trabajar fuera de la vivienda ni mover muebles pesados. Tampoco está habilitada para manipular medicamentos, armas, dinero en efectivo o residuos biológicos.
La experiencia de Capezio mostró además que la velocidad todavía es un punto a mejorar. La mujer contó que el robot hizo un buen trabajo, aunque se movió más lentamente que una persona dedicada a la limpieza. Aun así, aseguró que no tuvo que repetir las tareas después de la visita.
Uno de los aspectos centrales del servicio es que el humanoide no funciona por completo de manera autónoma. Un operador humano capacitado controla el robot en tiempo real desde las instalaciones de Tau Robotics.
La inteligencia artificial también participa en el funcionamiento de la máquina, mientras que la empresa busca disminuir progresivamente la dependencia del control humano y lograr que sus robots puedan realizar más tareas por sí mismos.
Por ahora, el sistema combina robótica, inteligencia artificial y supervisión humana para llevar adelante las tareas dentro de viviendas reales.
El funcionamiento del robot también está sujeto a determinadas condiciones. Tau exige que el cliente u otro adulto autorizado permanezca dentro de la vivienda durante toda la visita.
La empresa tampoco acepta llaves, cajas de seguridad ni códigos de acceso para ingresar al domicilio. A su vez, el robot necesita contar con electricidad y conexión a Internet para poder realizar su trabajo.
La privacidad es otro de los aspectos involucrados. Las cámaras ubicadas en la cabeza y las muñecas del robot registran imágenes mientras realiza la limpieza, y un operador observa la transmisión en directo.
Tau afirmó que los micrófonos permanecen desactivados, aunque el operador puede comunicarse mediante el altavoz incorporado en la máquina. Las imágenes y otros datos registrados pueden utilizarse para mejorar los sistemas de inteligencia artificial.
Tau Robotics fue fundada en 2024 y consiguió 2,6 millones de dólares en financiación. Su servicio de limpieza busca avanzar hacia un modelo en el que los robots puedan asumir cada vez más tareas sin intervención humana.
Por ahora, el robot de 30 dólares la hora todavía no constituye una alternativa completamente autónoma para la limpieza doméstica. La experiencia realizada en el departamento de Capezio representa una prueba del funcionamiento de esta tecnología en viviendas reales, mientras la empresa intenta reducir progresivamente la intervención de personas en sus operaciones.