La jornada europea contra la austeridad, marcada en algunos países por huelgas y manifestaciones, se saldó en España e Italia con violentos enfrentamientos entre policía y manifestantes que dejaron varios heridos, parte de ellos entre las fuerzas de seguridad, y decenas de detenidos.
A lo largo y ancho de la Unión Europea (UE), donde 26 millones de personas están desempleadas, los trabajadores tomaron las calles para reclamarle a sus gobiernos que reconsideren las estrategias de recortes, mientras ven como se agrava el desempleo en los casi tres años desde el inicio de la crisis de deuda de la eurozona.
Los gobiernos de España, Portugal y Grecia subieron impuestos y recortaron los gastos en pensiones, salarios del sector público, en salud y educación, aunque no en las áreas de defensa.
Centenares de miles de personas se manifestaron ayer en Madrid. Una inmensa marea humana, que respondía a la convocatoria de los sindicatos en el marco de una jornada europea, ocupó las calles del centro de la capital española con el lema: "Tenemos soluciones. Nos quieren quitar el futuro".
"Una noche magnífica en Madrid", proclamó el secretario general del sindicato Comisiones Obreras (CCOO), Ignacio Fernández Toxo, al dirigirse a una multitud y asegurarles que "más de un millón de personas" participaban en la manifestación de la capital.
En el centro de Madrid, la policía antidisturbios dispersó con porras y disparos al aire de pelotas de goma a los manifestantes.
En tanto la policía de Barcelona cargó con machetes y balas de goma para dispersar a los miles que marcharon por la ciudad en el marco de una jornada de huelga general contra las políticas de ajuste del gobierno de Mariano Rajoy.
Al menos tres personas fueron detenidas por la policía durante los disturbios, que comenzaron cuando la marcha había llegado ya a su destino final en el centro de Barcelona y luego de que un grupo de jóvenes arrojara una botella y varios petardos en dirección a los uniformados, constató Télam en el lugar.
En Italia, un policía resultó gravemente herido en Turín y otros cinco leves en Milán en enfrentamientos al margen de las manifestaciones.
España, cuarta economía de la zona euro, asfixiada por un desempleo que afecta a un cuarto de su población activa, vivió ayer su segunda huelga general desde la llegada al poder hace cerca de un año del conservador Mariano Rajoy. Los piquetes de huelguistas, blandiendo banderas rojas de los sindicatos UGT y CCOO, invadieron Madrid y las grandes ciudades y tomaron posiciones a las puertas de fábricas, comercios o estaciones.
"Estamos en la huelga, por la reforma laboral, por los recortes que está habiendo en todo, en educación, en justicia, en impuestos, porque estamos perdiendo todo lo que hemos conseguido durante mucho trabajo y mucho esfuerzo", afirmó Rocío Blanco, una huelguista de 48 años en la estación de Atocha de Madrid.
Desde la última huelga general del 29 de marzo, las manifestaciones se suceden contra las políticas de austeridad del gobierno, que prevé ahorrar 150.000 millones de euros hasta 2014 y que afectan duramente a los más vulnerables.
Portugal también vivió a medio gas, con trenes y metros parados y numerosos aviones en tierra, en una movilización convocada por la CGTP para protestar contra las medidas de austeridad del gobierno de centro-derecha.
"Fuera la troika", piden unos carteles para que se vayan del país el grupo de funcionarios de los acreedores de Portugal (UE-BCE-FMI) que evalúan actualmente las medidas de austeridad puestas en marcha por el gobierno a cambio de una ayuda internacional de 78.000 millones de euros, otorgada al país en mayo de 2011.
En Italia, la principal confederación sindical, la CGIL, llamó a una huelga de cuatro horas con manifestaciones en Roma y en Turín, entre otras ciudades.
En esa ciudad del norte del país se produjeron los enfrentamientos más serios cuando unos manifestantes pertenecientes al sindicato autónomo, de extrema izquierda, golpearon a un policía que perdió su casco y al que rompieron un brazo.
En Alemania, un centenar de personas se reunió en Francfort con el lema "solidaridad" con los países del sur de Europa, un eslogan traducido al griego, italiano, portugués y español.
"En Grecia, en España, en Portugal, se practica una política de ajuste perjudicando a la gente (...). Destruyen esos países con recortes. (...) Es por eso que existe esta resistencia, esta revuelta", dijo el presidente de la confederación alemana de sindicatos (DGB), Michael Sommer.