Viñedos por debajo del costo de producción

Según destaca el estudio, la facturación total del sector vitivinícola, calculada a partir de las ventas de uvas y la consideración del valor del producto de aquellas uvas que son propiedad de las bodegas elaboradoras, ha estado influida en los últimos quince años por las oscilaciones del precio de la uva y la fuerte transformación del sector. Entre 1999 y 2004 el aporte de las uvas tintas era importante pero no adquiría aún la dimensión que tendría desde el 2004 hasta el año 2009.

En ese período las uvas tintas mantuvieron relativamente su facturación como combinación de la expansión productiva y precios relativamente estables. En los años 2010 y 2011 el crecimiento en la facturación fue de consideración por la escasez de uvas tintas, lo que trajo complicaciones de rentabilidad importantes a muchas bodegas cuyo abastecimiento de terceros es significativo.

Con la corrección de la oferta total de uvas y el comienzo de una etapa de complicaciones en la demanda total como consecuencia del crecimiento de la inflación que deterioró el mercado interno y el atraso cambiario que afectó la exportación, comienza una etapa de caída que no se ha detenido hasta ahora.

Es así que la facturación total del sector se ubica en los valores de 2000 a 2003 y las perspectivas de crecimiento futuro sólo se basan en una demanda de vinos más dinámica que la actual.

“Si dividís $ 5.300 millones por 201 mil hectáreas te da unos 25 pesos de facturación por hectárea, muy por debajo de los costos de producción”, indicó Merino.

Esto permitiría una recomposición de precios relativos que mejore la rentabilidad del sector y permita visualizar una expansión hacia delante.

En el caso de las uvas rosadas hay que tomar nota que su caída ha sido independiente de los avatares de la economía y lo que está detrás es un cambio de la demanda de vinos que difícilmente se corrija pues las señales del mercado doméstico y del internacional van en otra dirección.

Si se realiza el análisis entre los principales varietales de la facturación promedio por hectárea se observa que fue la uva malbec la de mejor performance, lo cual está alineado con el hecho de haber sido la de mayor expansión. El segundo varietal en el ranking es el pinot noir, que aunque más concentrado en regiones, ha despertado en los últimos años el entusiasmo inversor de varias bodegas.

El otro fenómeno es el bajo rendimiento económico para todas las variedades en relación al promedio y si se tiene en cuenta que el costo de producción promedio por hectárea se ubica entre 48 y 52 mil pesos, dependiendo de los rendimientos y tipo de manejo, se calcula fácilmente que este año muchas propiedades que producen uvas del mercado más dinámico tendrán perdidas de consideración. Mucho más afectadas están aquellas uvas de mercados en retracción estructural.

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