7 de agosto de 2015 - 16:30

Por la escasez de productos en Venezuela recurren a medicamentos veterinarios

La falta de medicina es del 70%. También es complicado conseguir leche, agua, pañales, repuestos de autos y cervezas, entre otras cosas.

"Es humillante", dice Kevin Blanco mientras enseña la caja con las píldoras para animales a las que debió recurrir a fin de salvar un riñón trasplantado, ante una escasez cíclica de medicinas en Venezuela que ahora llega al 70% según cálculos privados.

La prednisona y el cellcept -inmunosupresores que evitan el rechazo de órganos trasplantados- desaparecieron de las farmacias públicas y privadas desde comienzos de julio y durante un mes, según pacientes consultados.

Esto puso en situación crítica a cientos de enfermos que no pueden suspender su consumo un solo día, a riesgo de perder el riñón o el hígado por el que esperaron años.

"Cuando se acabó la (prednisona) humana, empezó todo el mundo a buscar la canina", sostiene el presidente de la Federación Farmacéutica, Freddy Ceballos.

"Se está poniendo en riesgo la vida de las personas", dice a su vez Francisco Valencia, presidente de la fundación Amigos Trasplantados, que apoya a estos pacientes a menudo regalándoles los fármacos.

Blanco, de 47 años y trasplantado hace 15, estuvo sin ambos medicamentos un mes hasta el martes pasado, cuando el seguro social se los volvió a entregar, por lo que durante ese lapso debió consumir prednisona para mascotas.

"Es humillante saber que tu vida depende de un medicamento para animales", insiste al mostrar una caja fucsia con la imagen de un perro.

Su médico le dijo que si consumía ese fármaco sería "bajo su cuenta y riesgo", pues no podía asegurarle nada sobre posibles reacciones adversas, refiere.

Natacha Albarrán, a quien le trasplantaron un riñón hace 12 años, también apeló a esas pastillas al no recibir prednisona ni cellcept (este sólo lo tiene el seguro social por ser de alto costo) durante 23 días.

"El doctor nos indicó que fuéramos a donde venden medicamentos veterinarios, que es el mismo componente, pero (la de animales) tiene más de glucosa", cuenta Albarrán, comerciante de 44 años.

El gobierno -que no divulga cifras oficiales de escasez desde febrero de 2014- niega la falta de prednisona, indicando que en julio llegó de Cuba un lote de 1,2 millones de tabletas, y admite que está en proceso de importar otros dos fármacos para trasplantados.

"Es falso que exista una escasez. En este momento tenemos capacidad para abastecer la prednisona. Recordemos que la tasa de pacientes trasplantados en el país es de aproximadamente 2.000 al año y tenemos esta medicina para todo el 2015", aseguró esta semana el viceministro de Salud, Henry Hernández.
Y aunque ni Albarrán ni Blanco reportan efectos secundarios por la prednisona animal, doctores como Alejandro Cisneros, nefrólogo experto en trasplantes, afirma que "no se debe dar ninguna medicación que no esté indicada para consumo humano".

No se debe dar ninguna medicación que no esté indicada para consumo humano.

Según Valencia, el seguro social además reduce las dosis y las restringe a trasplantados, excluyendo a enfermos de lupus y cáncer. 
El desabastecimiento de medicamentos en Venezuela alcanza 70%, de acuerdo con la Federación Farmacéutica.

La falta de productos hastía a los venezolanos

El taxista Michel Bompart abraza con fuerza una batería para su automóvil recién comprada luego de una noche de incertidumbre ante la posibilidad de ver frustrada una vez más su intención de reponer el acumulador que le robaron en un centro comercial de Caracas.

"Uno tiene que hacer cola para todo. A mí me robaron la batería y tuve que pasar tres días aquí para poder comprar'', dijo Bompart, uno de los cientos de conductores que hacen fila durante un día o más frente a un local comercial para adquirir una de las pocas baterías para automóviles existentes.

Muchos llegan en grúa y deben empujar sus vehículos mientras avanza la larga fila de unos 400 automóviles. No todos lo logran. El número de baterías para la venta es limitado y a veces no alcanza para satisfacer la demanda.

En Caracas, con más de seis millones de habitantes, apenas hay un puñado de comercios donde se pueden conseguir baterías.

Las privaciones diarias comienzan a irritar a los venezolanos que se ven obligados a invertir buena parte de su tiempo en hacer fila para adquirir desde pañales desechables a repuestos para sus automóviles.

Este fin de semana, ni haciendo cola se conseguirá cerveza, probablemente.

La Cervecería Polar, que distribuye el 80% de la cerveza que se consume en Venezuela, comenzó a cerrar sus fábricas esta semana porque no tiene materia prima y dejó de hacer entregas en Caracas.

"Jamás se vio algo así'', comentó Yefferson Ramírez, quien tuvo que ofrecer explicaciones todo el día a clientes que pedían cervezas en un barrio exclusivo del oriente de Caracas. Su negocio se quedó sin leche y agua embotellada hace meses.

"Jamás se vio algo así'', dijo un comerciante.

"A la gente le molesta más quedarse sin cerveza que sin agua. Eso demuestra lo alteradas que están nuestras prioridades'', indicó Ramírez.

El por qué

Desde 2006 los venezolanos vienen enfrentando problemas de desabastecimiento, pero en los últimos dos años la escasez se ha agudizado debido a que el gobierno de Nicolás Maduro redujo la venta de divisas oficiales, lo que le ha impedido a muchas empresas comprar en el exterior materias primas, repuestos y equipos.

Aquello, sumado a la fijación de precios por parte del gobierno, origina distorsiones.

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