La necesidad de comerciantes y empresarios de abrir sus negocios y la urgencia por conseguir alimentos, en un país sumido en una profunda crisis económica, influyeron en el poco éxito del paro convocado ayer por los adversarios de Nicolás Maduro.
La necesidad de comerciantes y empresarios de abrir sus negocios y la urgencia por conseguir alimentos, en un país sumido en una profunda crisis económica, influyeron en el poco éxito del paro convocado ayer por los adversarios de Nicolás Maduro.
Si bien algunas tiendas cerraron y el tráfico era menor al de costumbre, la mayoría de los residentes de Caracas ignoraron el llamado a permanecer en sus casas como parte de la protesta de 12 horas contra el gobernante. El transporte público operó con normalidad.
La oposición llamó a paralizar las actividades para exigir la salida del poder de Maduro luego de que las autoridades electorales echaran por tierra la posibilidad de realizar un referendo revocatorio de su mandato.
“Hoy ha triunfado la paz, ha fracasado el paro de la oligarquía”, dijo Maduro ante una multitud de seguidores frente al palacio de gobierno.
Altos funcionarios habían amenazado la víspera con expropiar a las empresas que se sumaran al paro pese a que los principales gremios empresariales insistieron en que no era una huelga patronal y comercial.
El llamado al paro recordó a algunos las tácticas empleadas por la oposición en 2002 antes del intento de golpe contra el entonces presidente Hugo Chávez.