Ayer contábamos la historia de Agustín Salamone (22 años), quien tiene tatuado al Morro García en la piel y también en el alma. Y no es para menos. Para remontarse a la génesis de esta historia hay que trasladarse a marzo de 2016, cuando Agustín sufrió una peritonitis que casi lo lleva a la muerte por una septicemia. El cuadro tuvo tantas complicaciones que debió ser trasladado del Hospital Militar al Italiano. A raíz de la infección, Agustín sufrió fallas multiorgánicas y tuvo que ser intervenido 32 veces. Pasó un mes y medio en terapia intensiva. Fueron días de mucha incertidumbre y dolor para la familia Salamone. Uno de esos días, sus amigos Lucas, Pablo y Martín organizaron una visita sorpresa para levantarle el ánimo e incentivar la recuperación de Agustín. Y un día aparecieron por el hospital el Morro García, Javier Correa y Gastón Giménez.




