El Tribunal de Kolding declaró culpable a un hombre de 29 años por acoso reiterado y 32 violaciones a una orden de alejamiento policial contra el club de fútbol de Dinamarca Vejle Boldklub, tras meses de hostigamiento que incluyeron mensajes intimidatorios y amenazas explícitas de muerte contra directivos de la institución.
La orden policial había sido dictada el 31 de marzo de 2025, luego de que el acusado enviara correos amenazantes al director general del club, Henrik Tønder, y al jefe de comunicaciones, Morten Pelch, prohibiéndole todo contacto con directivos y empleados.
Morten Pelch, director de comunicaciones del Vejle Boldklub, testificó en el caso contra el joven de 29 años.
Carsten B. Grubach
Amenazas de crucifixión, 22 mensajes en 14 minutos y un correo masivo a 219 casillas
Pese a la prohibición, el hostigamiento escaló entre julio y octubre de 2025. En sus mensajes, el agresor advirtió que una de las autoridades sería azotada en la plaza del ayuntamiento y que ambos directivos terminarían crucificados juntos en el parque Skyttehushaven.
Pelch declaró como testigo y expuso el asedio que sufrió de madrugada. El vocero relató que el jueves 6 de noviembre llegó a recibir 22 mensajes de texto en solo 14 minutos.
El acoso combinó mensajes en redes sociales y correos al director deportivo Mikkel Hemmersam con una extensa carta enviada a 219 destinatarios, incluidos medios de prensa, la policía de delitos graves, parlamentarios y el alcalde Jens Ejner Christensen.
En ese escrito describió al club como una entidad de intimidación y afirmó que un supuesto acoso escolar sufrido en las divisiones inferiores arruinó su carrera profesional. En contraste, en otras comunicaciones se había ofrecido como jugador de primera división, entrenador e incluso como comprador del club.
De ofrecerse como jugador y dueño a las amenazas: condenaron al hombre que acechó al club Vejle Boldklub.
Mette Mørk
El descargo sobre un correo "terapéutico" y el peritaje mental que definirá la pena
En el juicio, el acusado rechazó los cargos y negó conocer la orden: "No sé si me han hackeado. Cualquiera podría haber enviado esto". Su abogado defensor, Patrick Lorenzen, pidió la absolución señalando que el club continuaba enviándole boletines informativos oficiales.
Sin embargo, el imputado justificó la carta masiva como un desahogo: "Me enfrenté a la disyuntiva de enviar el correo electrónico o saltar del puente de Vejlefjord, así que me alegro de haberlo enviado. Era un correo electrónico terapéutico. No tenía intención de acosar a nadie".
El tribunal lo absolvió de tres cargos por falta de pruebas, pero ratificó su culpabilidad por acoso y 32 infracciones. Aunque la fiscalía pidió prisión, la sentencia quedó postergada hasta completar un examen psiquiátrico que determinará si cumplirá pena de cárcel o internación médica obligatoria.