Algunos habitantes de Puerto Said aseguran que las condenas a muerte estuvieron motivadas por el deseo de evitar enfrentamientos todavía más graves con los seguidores muy organizados del Al Ahly, los “ultras”, que amenazaron con sembrar el “caos” si el veredicto no era lo suficientemente severo.
“Es un veredicto político que sacrificó a nuestros hijos para evitar el caos. Nuestros hijos son chivos expiatorios”, afirmó Ashraf Sayed.
Por otra parte, la embajada de Estados Unidos anunció que suspendía sus servicios al público por los enfrentamientos que se desarrollaron cerca de sus oficinas.