10 de abril de 2020 - 16:24

Un 10 de abril de 1981, Diego y Boca sellaron su amor tras un inolvidable 3-0 sobre River

Fue un clásico vivido con todos los condimentos ideales para la parcialidad Xeneize: triunfo, goleada, lluvia, barro. Histórico. Video.

Día viernes y por la noche, nada hacía prever que aquél sería uno de los tantos clásicos del fútbol argentino que pasarían a la inmortalidad, sobretodo en este caso para los fanáticos Xeneizes. La tremenda lluvia caída y el impresionante marco que generó la gente le dieron al partido más condimentos para generar lo que finalmente fue una verdadera fiesta.

Los equipos estaban repletos de figuras; Maradona, Brindisi, Perotti, Ruggeri y Mouzo entre otros por el lado de Boca. Fillol, Passarella, Tarantini, J. J. López y Merlo por el lado de River. Arturo Ithurralde sería el árbitro del encuentro.

En medio del barro, el primer tiempo fue como se esperaba; trabado, peleado, parejo y por demás violento. Como consecuencia de tanto juego brusco, Reinaldo Merlo y Osvaldo Escudero se irían expulsados en aquella primera mitad.

Cuentan algunos testigos, que en el entretiempo, Silvio Marzolini, entrenador del equipo vencedor, encaró de lleno delante de sus compañeros a Maradona y Brindisi y les exigió: "Ahora va a haber más espacios, jueguénsela en el mano a mano que el partido lo ganan ustedes dos".

A los 15 minutos del segundo tiempo, gracias a las apiladas de Diego y al enorme talento de Miguel, Boca ya ganaba 2-0 con dos golazos de Brindisi.

El broche de oro para semejante noche llegaría unos minutos después. El 10 recibió un preciso pase de Cacho Córdoba, lateral izquierdo llamativamente instalado sobre la derecha, controló de manera magnífica con el guante que tenía en el pie izquierdo y comenzó otra de sus tantas obras maestras. Quebró la cintura para desparramar en el área con enganche incluido a Fillol, dejó en rídículo a Tarantini y se sumergió en la multitud en medio de tanto festejo. Boca selló su goleada por 3-0 y la gente armó su propia fiesta debajo de la lluvia.

"Me sentí el hombre más feliz del mundo", declaró Maradona una vez finalizado el partido. Esa noche quedará marcada como el momento en que Boca y Maradona sellaron su amor para siempre.

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