2 de septiembre de 2014 - 00:00

Ucrania-Rusia: temen una “gran guerra”

Mientras en Lugansk, Donetsk y otras importantes ciudades recrudecían los combates entre rebeldes pro rusos apoyados por Moscú y fuerzas gubernamentales, el ministro de Defensa ucraniano advirtió que están “en el umbral” de una guerra directa y total con

El ejército de Ucrania abandonó ayer el estratégico aeropuerto de Lugansk, al Este del país, tras combates con los separatistas pro rusos, en momentos en que Kiev advertía sobre el riesgo de una “gran guerra” con Rusia que podría causar decenas de miles de víctimas.

Representantes de Ucrania, Rusia, los separatistas del Este ucraniano y la OSCE estaban reunidos ayer en Minsk, la capital de Bielorrusia, un día después de que el presidente ruso, Vladimir Putin, esbozara por primera vez la idea de darle un estatuto de “categoría de Estado” a las regiones separatistas prorrusas del oriente ucraniano.

Ucrania y los occidentales acusan a Rusia de desplegar tropas en el Este de Ucrania, lo que Moscú desmiente.

En un nuevo revés militar para Kiev, los militares ucranianos, sometidos a disparos de artillería, se retiraron del aeropuerto de Lugansk, declaró el portavoz militar ucraniano Andrei Lysenko a la prensa.

“Debido a la precisión de los disparos sufridos, se trata de artilleros de las fuerzas armadas rusas”, afirmó.

Lysenko también declaró que un barco de guardacostas ucranianos que había recibido disparos el domingo se había hundido, dejando dos marinos heridos y dos desaparecidos.

El ministro ucraniano de Defensa, Valery Geletey, había indicado por su lado, el domingo por la noche, que tropas rusas están apareciendo en otras ciudades de la región, incluida la mayor de ellas, Donetsk.

Víctimas por decenas de miles

Ayer, Geletey afirmó que, “desde la Segunda Guerra Mundial no se ha visto en Europa una gran guerra como la que ha llegado al umbral de nuestra puerta. Desgraciadamente, las pérdidas en una guerra así no se medirán en cientos, sino en miles y decenas de miles” de víctimas, agregó.

El conflicto armado en el este de Ucrania ya dejó cerca de 2.600 muertos desde mediados de abril.

Los rebeldes han tomado prisioneros a unos 700 soldados ucranianos en los últimos días en la región de Donetsk, indicó ayer Volodimir Ruban, el dirigente ucraniano que negocia el intercambio de prisioneros.

El primer ministro polaco y próximo presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, advirtió sobre el riesgo de una guerra “no sólo en el este de Ucrania”, al recordar ayer el inicio de la Segunda Guerra Mundial, hace 75 años, tras la agresión de la Alemania nazi contra Polonia.

En torno a Donetsk, se multiplican las señales de retirada de las fuerzas gubernamentales ucranianas. En efecto, los insurgentes pro rusos han recuperado la iniciativa y parecen preparar una gran ofensiva en las zonas separatistas, para las que Putin sugirió el domingo un estatuto que les dé “categoría de Estado”.

En este contexto, el presidente estadounidense, Barack Obama, viajará mañana miércoles a Estonia, ex república soviética, con un objetivo: advertir a Putin contra cualquier tentación de atacar a un país de la OTAN, por pequeño que sea.
Obama irá luego el 4 y 5 de setiembre a la cumbre de la OTAN en el Reino Unido, donde tiene previsto un encuentro con el presidente ucraniano.

Kiev, que ha reactivado su proyecto de adhesión a la Alianza Atlántica, espera una "ayuda práctica" y "decisiones cruciales" de la OTAN.
La Comisión Europea, por su parte trabaja en la elaboración de nuevas sanciones contra Rusia, tras la cumbre extraordinaria del sábado, en la que la UE exigió a Rusia que "retire sus fuerzas militares" del territorio ucraniano en el plazo de una semana.

Pero Putin instó ayer a la UE a tener “sentido común” y evitar entrar en una espiral de sanciones mutuas, en su primera reacción a la amenaza de nuevas medidas punitivas por la crisis en Ucrania.

Como efecto colateral, la moneda rusa cayó de nuevo ayer a su nivel históricamente más bajo frente al dólar por la situación en Ucrania, a 37,30 rublos por dólar.

Putin: "Espero que prevalezca el sentido común"

Moscú. El presidente ruso, Vladimir Putin, instó a los europeos a tener “sentido común” y a abstenerse de aplicar nuevas sanciones contra Moscú. “Espero que prevalezca el sentido común” que “que trabajemos juntos normalmente y que nosotros y nuestros socios no nos perjudiquemos con estos ataques respectivos”, declaró Putin durante una reunión en Siberia oriental.

La amenaza de nuevas sanciones esgrimidas por Bruselas y las medidas de represalia rusas, así como los combates en Ucrania, pesaron de nuevo en los mercados financieros rusos.

El rublo, que alcanzó el viernes su nivel más bajo frente al dólar, cayó de nuevo ayer con un dólar que cotizaba en 37,51 rublos, un récord histórico. El euro, por su parte, superó la barrera de los 49 rublos (49,27) por primera vez desde principios de mayo. “El mercado continúa centrado en los riesgos geopolíticos”, según analistas de VTB Capital. “Está claro que este contexto ensombrece las perspectivas a corto plazo”.

La caída de la moneda rusa amenaza con acentuar la inflación, superior al 7% por la crisis en Ucrania. Los precios deberían aumentar más tras el embargo decretado por Moscú a la mayoría de productos alimentarios procedentes de los países que lo sancionan. Los índices bursátiles moscovitas terminaron la jornada con pérdidas. El índice Micex (en rublos) perdió un 0,59%, mientras que el RTS (en dólares) cedió un 1,06%.

Los índices rusos cayeron el jueves y el viernes a la espera de las nuevas sanciones europeas, previstas inicialmente el fin de semana, si bien el Consejo Europeo dio una semana de plazo a Rusia para cambiar de rumbo en Ucrania, donde se multiplican las acusaciones de intervención militar rusa.

Rusia no tiene la intención de “cerrar la puerta”, pero “defenderá su economía y extraerá conclusiones de los actos de nuestros socios”, explicó el jefe de la diplomacia rusa Serguei Lavrov, quien precisó que defenderán sus intereses a través de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Las sanciones provocaron hasta el momento importantes huidas de capitales y limitaron el acceso de algunas empresas, entre ellas los grandes bancos públicos, a los mercados financieros occidentales.

La caída de la moneda y la incertidumbre económica comienzan a pesar en el consumo. En cambio, la industria apoya la actividad, en especial, para remplazar localmente la producción importada hasta entonces de Ucrania.

El gobierno prevé oficialmente un crecimiento del 0,5% este año, tras el 1,3% del pasado año, si bien lejos del 7% y 8% de los dos primeros mandatos de Putin a principios de los años 2000.

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