El presidente ucraniano, Petro Poroshenko, anunció ayer un cambio en la estrategia militar en el conflicto en el Este, después de que Kiev afirmara que “decenas” de refugiados murieron en un bombardeo de los rebeldes, quienes lo niegan.
El presidente ucraniano, Petro Poroshenko, anunció ayer un cambio en la estrategia militar en el conflicto en el Este, después de que Kiev afirmara que “decenas” de refugiados murieron en un bombardeo de los rebeldes, quienes lo niegan.
“Debemos examinar de nuevo las modalidades de nuestra operación militar, a la vista de las nuevas circunstancias”, dijo Poroshenko durante una reunión especial con los jefes de las fuerzas de seguridad ucranianas.
La táctica empleada por el Ejército ucraniano hasta ahora consistía en acorralar y asediar los principales bastiones de los insurgentes prorrusos, lo que le ha valido unos combates cada vez más mortíferos tanto para las fuerzas gubernamentales como para los civiles.
Para el ejército, además, es muy difícil entrar en las ciudades, donde los combates provocarían numerosas víctimas.
Poroshenko solicitó en consecuencia un “reagrupamiento de las fuerzas” para “fragmentar la zona controlada” por los insurgentes e “impedir su avituallamiento de armas y equipamiento” a través de la frontera con Rusia.
Poroshenko también confirmó las declaraciones del “primer ministro” insurgente, Alexandre Zajarchenko, quien aseguró haber recibido el viernes blindados y 1.200 soldados entrenados en Rusia durante cuatro meses, una información desmentida por Moscú.