24 de diciembre de 2016 - 00:00

Tras siete años de promesas ya faena el matadero de Alvear

Si bien la inauguración se hizo en octubre, solo desde la semana pasada se faenan porcinos y ovinos. Los productores ganaderos se sienten apoyados en su labor y reconocen el beneficio.

Luego de casi 7 años empezó finalmente a funcionar a pleno el frigorífico y matadero en General Alvear. Si bien la inauguración oficial fue en octubre recién esta semana estuvo todo en orden, incluido el personal (13 personas), para empezar.

Durante la semana pasada se iniciaron las labores de faena donde los primeros cerdos de productores locales, pasaron por la línea de producción.

“Este largo período de desuso hizo que las instalaciones se deterioraran, lo que llevó a tener que realizar una fuerte inversión para hoy poder contar con esta herramienta tan necesaria para los productores y para el desarrollo de la industria ganadera local”, explicaba el Secretario de Desarrollo y Promoción Económica de la Municipalidad de General Alvear, Miguel Giovannini.

El flamante establecimiento se ubica en Calle 7 a unos 400 metros de la Ruta Nacional 188 cerca del predio donde se realiza todos los años la Fiesta Nacional de la Ganadería.

Su infraestructura y puesta a punto demandó en su primera etapa una inversión de 1.800.000 pesos y fue realizada por administración municipal, aunque la provincia deberá reintegrar los fondos tal cual lo había anunciado en la última edición de la Fiesta Nacional de la Ganadería el gobernador Cornejo.

El matadero cuenta con sala de faena readaptada, cámaras de frío y laboratorios. Es una obra clave en la culminación de la cadena productiva para el ganado menor y es la concreción de la vieja promesa que nació allá por el 2011.

En el caso del productor, el matadero le permitirá disminuir costos, aumentar el valor agregado en origen, ingresar al mercado evitando la faena clandestina, otorgándole la posibilidad de comercializar el producto directamente con los puestos de venta sin intermediarios.

En un principio se pensó que se dedicara también a faenar ganado  mayor, pero ante muchas falencias estructurales que impedirían la aprobación de Senasa, el matadero se habilitó para ganado menor solamente, en especial porcino y ovino.

“El principal beneficio de tener el Matadero es la sanidad, ya que esto es una producción de alimentos, y también la certificación de que la carne está en buen estado. Además da trabajo. Es importante que el municipio pueda poner a disposición de uno, un lugar con el que se pueda contar para carnear e incluir nuestros animales en la cadena y comercializarlos legalmente. Esto sin dudas es un beneficio al desarrollo ganadero local y nos ayuda a crecer a los productores”, afirma Iván Gaubron, productor de ganado ovino.

Por su parte, el productor de ganado porcino Miguel Torti, además de resaltar que el matadero contribuye a impulsar la diversificación de la matriz productiva local; también destaca que para que el desarrollo de la ganadería menor sea sostenida, se debe controlar que se cumplan con los requerimientos sanitarios en toda la cadena.

Al mismo tiempo Torti piensa que una cooperativa podría ayudar a este desarrollo, tanto como para incentivar a los pequeños productores a que apuesten a esta industria, como para colaborar en dicho control.

Como conclusión, Torti afirma que con un correcto control, la maquinaria adecuada y operarios capacitados, el Matadero Municipal, sin dudas es un elemento que ayudará a dar ese empuje a los productores locales, que hoy tanto lo necesitan.

La operatividad del lugar

Actualmente el Matadero alterna la funcionalidad con el matadero provisorio, ya que el traspaso definitivo también forma parte de un lógico proceso de adaptación de los operarios, de seguridad, y de operatividad de la maquinaria, que poco a poco, y de acuerdo al rendimiento de las mismas, van aumentando la capacidad de producción, que por el momento es de 20 porcinos al día, pero que en poco tiempo alcanzará una capacidad máxima de faenado que comprende cerca de 70 cabezas de ganado porcino y caprino diariamente.

En un departamento golpeado por las contingencias climáticas y la falta de rentabilidad  del sector agrícola, el matadero no es una obra más, sino que representa el símbolo de una oportunidad de repensar los modos de producción y comercialización local.

Por eso, la estrategia de orientar su infraestructura al ganado menor, pensando en la factibilidad y en la aprobación de las instituciones sanitarias, fue clave para que la obra quede terminada.

LAS MAS LEIDAS