Las canciones de Julio Iglesias, George Harrison o Nino Bravo a todo volumen servían de fondo a las torturas en la dictadura de Augusto Pinochet, pero al mismo tiempo los presos buscaban alivio en la música.
Las canciones de Julio Iglesias, George Harrison o Nino Bravo a todo volumen servían de fondo a las torturas en la dictadura de Augusto Pinochet, pero al mismo tiempo los presos buscaban alivio en la música.
"My Sweet Lord", de Harrison, "Un millón de amigos", de Roberto Carlos, "Libre", de Nino Bravo, o varias canciones de Julio Iglesias sirvieron para ahogar los gritos de las torturas o directamente para molestar a los presos, explicó a profesora de la universidad de Manchester (norte de Inglaterra), Katia Chornik.
"Son canciones que me han mencionado los presos que he entrevistado, nombres de canciones que han aparecido más de una vez. Pero hay que pensar que el numero de gente que estuvo presa ronda los 40.000. Hubo más de 1.000 recintos y yo me concentro en 9", dijo la investigadora.
Katia Chornik estudió el papel de la música en los centros de detención, cárceles y campos de concentración de la dictadura de Pinochet (1973-1990).