9 de enero de 2016 - 00:00

Tomar el toro por las astas

La fuga de los perpetradores del triple crimen de General Rodríguez de un penal bonaerense confirmó lo que la Iglesia viene alertando desde noviembre de 2013: el avance del narcodelito es “incomprensible” sin la complicidad del poder y la corrupción de las fuerzas de seguridad.

La crisis por el escape de los sicarios de los capos de la efedrina, que pone en jaque no sólo la gobernabilidad en la provincia de Buenos Aires, ratificó también la advertencia eclesiástica de que el accionar del narcotráfico carcome el Estado de Derecho.

En este sentido, los obispos alertaron en el último documento, “No al narcotráfico, sí a la vida plena”, que los conflictos van abandonando en forma progresiva “la legislación y los tribunales, para resolverse con la ley de la fuerza y la violencia”.

El narcotráfico trastoca de tal forma las instancias institucionales, como advirtió la Iglesia, que la fuga de los sicarios narcos Martín y Cristian Lanatta y de Víctor Schillaci golpeó al gobierno en formación de Mauricio Macri.

Frente a esta situación que hace más de doce días pone en vilo al país, la administración macrista debió enfrentar lo que en teatro se denomina “toro”, es decir actuar sin ensayo e inclusive improvisando. Y se notó.

El escándalo por el escape y la búsqueda de los prófugos evidenció, sin embargo, que el macrismo no tiene de momento equipos para combatir el flagelo del narcotráfico con políticas “públicas explícitas y firmes”, como reclama la Iglesia.

El planteo eclesiástico en este sentido no es unidireccional, ni enfocado al gobierno de turno, sino que apunta a concientizar en que la lucha contra el narcotráfico es un problema de toda la sociedad y no sólo a un sector.

El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor José María Arancedo, expuso con claridad esta preocupación, al sostener que el avance del narcotráfico es un problema de Estado y no de un gobierno, y exhortar a toda la dirigencia a actuar en consecuencia, y sin chicanas políticas, para combatir esta “plaga”.

No obstante, los obispos atribuyeron en más de una oportunidad cierta responsabilidad al kirchnerismo por haber permitido en los últimos doce años el “arraigo” y “el crecimiento enorme” del narcodelito en el país.

“Los políticos no terminan de entender que las mafias del narcotráfico atentan contra de la democracia, porque operan fuera de las leyes del Estado, van copando territorios e infectan con aprietes y sobornos diversas estructuras de la sociedad y el Estado", políticas y sociales”, supo cuestionar el presidente de la Pastoral Social, monseñor Jorge Lozano, en declaraciones a la agencia DyN. “Hay quienes tienen dinero manchado con sangre”, agregó el prelado, aunque sin identificarlos. La cúpula episcopal le transmitió esta preocupación permanente de la Iglesia al presidente Macri, al visitarlo en la Casa Rosada para saludarlo por el inicio de su mandato y la Navidad.

En tanto, un grupo de ocho obispo bonaerenses volvió a referirse a la problemática del narcotráfico al reunirse el miércoles, en La Plata, con la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal.

Los voceros de la mandataria provincial aclararon que durante el encuentro con los prelados se habló de narcotráfico y de cómo afrontar la prevención y contención de quienes caen en las adicciones, pero no de la crisis por los sicarios fugados.

Monseñor Fernando Maletti, responsable del equipo de la Pastoral de lucha contra la Drogadependencia, le dijo a Vidal que para hacer frente a esta situación de desborde del narcodelito hay que “tomar el toro por las astas” y le recordó que el llamado de la Iglesia es para la dirigencia en general, porque el problema “es transversal” y requiere llevarlo adelante “con firmeza”.

En este contexto, el Observatorio de Prevención del Narcotráfico (Opremar) no le acercó todavía a Macri las conclusiones alcanzadas por un grupo de universidades sobre cómo afrontar la gravedad de este problema en la Argentina. Un documento monitoreado y avalado por el papa Francisco, quien supo advertir sobre el riesgo de la “mexicanización” del país. Agencia DyN

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