21 de enero de 2018 - 00:00

Tevez y la educación en el fútbol - Por Maxi Salgado

Discriminación, violencia de género y un ambiente que todo lo justifica fueron la noticia de la semana.

Nos hemos quejado, y mucho, en el país de los jugadores que no dan declaraciones cuando juegan en Argentina, pero sí lo hacen cuando llegan a Europa. Una situación que es muy común. Es que allá tienen por contrato obligación de hacerlo. Después de varios casos, uno debe comenzar a entender que, muchas veces, es saludable que guarden silencio. Ver a Carlos Tevez, bautizado por muchos el jugador del pueblo por su origen humilde, denostar públicamente a los homosexuales y hasta "defender" la violencia cómo método de educación, es preocupante, más en tiempos en los que se brega por la inclusión y se denosta la discriminación. “Llevo a Lito al barrio (Fuerte Apache) para que le den un par de cachetadas y no se le quiebre la muñeca”, aseguró Carlitos sobre su hijo de cuatro años. Una muestra gratis de una persona criada en una cultura que sigue cobrando víctimas por violencia de género y lo peor que hasta hubo una risa entre los periodistas que hacían la entrevista.

Y como si fuera poco, con una honestidad brutal, aseguró que “estuve nueve meses de vacaciones en China”, donde cobró 40 millones de dólares y haciendo gala de lo que llamamos “viveza criolla”. Tevez no dimensiona que sus dichos son escuchados por millares de niños y ahí está lo peligroso.

El legado que deja. Le da así la razón a quienes no hablan bien de él. Acá no podemos olvidar que el grupo de la selección no lo quiso dentro del último Mundial y el tuit del hermano de Ham a quien Carlitos quebró y lo dejó afuera de las canchas por 600 días. “Volvió el humilde quebrador de pibes”, dijo cuando se confirmó el regreso.

Igual Carlos es víctima de un sistema perverso. Está en un ámbito en donde el gay debe enfrentarse a el castigo -psíquico y físico-, la pérdida del respeto y de la amistad de los compañeros, la puesta en ridículo por parte de estadios enteros y, eventualmente, la presión mediática…  Un sistema en el que las instituciones son grandes culpables. Convierten en figuras públicas a jóvenes que no están preparados para eso y poco les importa. Los clubes deberían darle una formación integral a esas personas. No sirve solo que jueguen bien al fútbol, porque la carrera de futbolista es limitada y porque detrás del jugador hay una persona que tiene que vivir en una sociedad que hoy quiere otro rumbo. Son fundamentales las instituciones que tienen escuelas como River y Godoy Cruz, por dar ejemplos.

También se puso a hablar de política como si fuera un experto en la materia, y eso pasa porque se le preguntan cosas que no se le deberían preguntar. Es trascendental si un jugador es de izquierda o de derecha? Yo creo que no. Ni le da plafón al político, ni cambia lo que él hace o puede hacer en la cancha.

Maradona fue el primero de lo que hablamos, Diego también tuvo que hacer un curso acelerado para pasar de la Villa a Europa. Todos recordamos sus problemas para adaptarse a una sociedad distinta, lo que para muchos lo pagó con su adicción. El “La tenés adentro” de antes del Mundial a los periodistas fue uno de los episodios más recordados y repudiables. Las declaraciones de Tevez en una institución de otra sociedad hubieran sido, al menos, repudiadas desde el club. Acá nada pasa, cómo tampoco hubo un pronunciamiento desde AFA cuando Sampaoli denigró a un policía. Y mucho menos lo hicieron cuando en Chile el entrenador dijo que había sido un hecho menor y que sólo se había magnificado por gente que le tenía envidia.

Así estamos, así vivimos, así nos conducimos

El año pasado el boxeador Manny Pacquiao perdió su contrato con Nike por hacer declaraciones homofóbicas y hace poco un brasileño fue expulsado de un club de Belgrado por no conceder notas a una periodista. “No doy notas a mujeres” dijo. La semana pasada un equipo de básquet escolar de los Estados Unidos fue eliminado de la competencia por haber puesto nombres discriminatorios, como Negro o Cabeza de rodilla, en sus camisetas.

En el medio apareció la denuncia contra Wilmar Barrios y Edwin Cardona, quienes corrieron a mujeres con navajas y las golpearon y entonces todo el “pueblo” futbolero salió a defenderlos y las declaraciones de Tevez pasaron al archivo. Es más fácil decir que está armado, que las mujeres cobraron y bla, bla, bla. Ellos son “ídolos” por haber hecho lo que las chicas dicen que hicieron. Y para que la semana fuera completa. Otro ex Boca, Fernando Tobio, apareció pegándole a una chica en la salida de un boliche. Mucha violencia de género, cómo lo dijimos en este mismo espacio la semana pasada.

Por ahora, esto debería ser una enseñanza para todos los actores del fútbol. La ignorancia no es un buen camino para el crecimiento. Habrá que poner el foco en eso. La instrucción nos abrirá los ojos y permitirá que justifiquemos cosas que no hay que justificar.

Desterrar la discriminación y las violencias - a partir también de los dichos y las conductas públicas de sus protagonistas- debe ser uno de los objetivos del fútbol que aglutina millones de personas de un país cada fin de semana.

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