Terminal del Sol, entrada a Mendoza

Los mendocinos sentimos orgullo por la obra concluida del Ala Norte de la Terminal del Sol. Es una obra que asombra a los viajeros que llegan a nuestra provincia. Pero al abandonar el edificio en dirección al centro de la ciudad el asombro se convierte en desagrado. Apenas se deja el nuevo edificio nos encontramos con un corredor donde el olor a aceite de dudosas frituras y los residuos de comida, envases descartables y otros componentes de esta basura diseminada por donde debemos transitar, nos ubican en una realidad lastimosa.

Lo que sigue es sumergirse en un oscuro túnel peatonal sucio por donde se lo mire, el piso sembrado de papeles y residuos que los viandantes arrojan al no encontrar algún cesto donde volcarlos. Sigue el puente sobre el canal Guaymallén que le permite al viajero respirar algo de aire fresco, siempre rodeado por la suciedad y los extraños personajes que pululan por la zona.

Le sigue otro túnel similar con la misma oscuridad y estrechez que el anterior con el agregado a la salida de los tradicionales “trapiteros’’ (volvieron a aparecer después de un largo tiempo). Esto nos muestra también la ausencia total de vigilancia, ya sea con agentes de policía o vigiladores de una empresa de seguridad privada, como supo existir hace algún tiempo. Estas apreciaciones fueron vividas el sábado 15 de febrero a las 20 horas, aproximadamente.

Finalmente saliendo de esta muestra de desidia por parte de quien tenga a su cargo la administración y mantenimiento de este ícono de Mendoza, llegamos a la calle Alem finalmente recompuesta y modernizada con las mejoras hechas en las veredas y la iluminación.

Nos queda así el gusto amargo que nos deja ver que, una muy linda obra como lo es la nueva Ala Norte, queda totalmente salpicada por la mugre y abandono del resto de las instalaciones que la comunican con la ciudad.

Ingeniero Federico Arena

DNI 8.667.796

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