3 de marzo de 2014 - 02:58

Temor de guerra entre Rusia y Ucrania

Miles de soldados rusos, con buques y aviones, ocuparon la península de Crimea. Para el gobierno ucraniano, que movilizó fuerzas de reserva, es "una declaración de guerra". El canciller estadounidense Kerry advirtió a Putin que "todas las opciones están

El temor de una inminente guerra crece con los minutos en Ucrania, luego de que el gobierno en Kiev dio ayer la orden de movilizar todas sus tropas y soldados, mientras que buques rusos rodeaban los principales objetivos militares y costas en Crimea, una región estratégica en las costas del Mar Negro.

Mientras en Kiev decenas de miles de manifestantes se congregaron nuevamente en la Plaza de la Independencia para repudiar un eventual ataque militar de Moscú, las imágenes que llegaban desde Crimea revelaban la rápida escalada que están protagonizando Rusia y ésta ex República Soviética.

Soldados en uniforme pero sin insignias que permitan identificarlos -aunque en algunos casos transportados por camiones con chapas de Rusia- rodearon ayer las principales bases e instalaciones militares en Crimea, bloqueando cuarteles con decenas y cientos de tropas ucranianas adentro.

Las escenas eran casi inverosímiles: manifestantes con banderas rusas apoyando a los soldados que rodeaban los cuarteles y se cruzaban con las madres y los familiares de los guardias ucranianos que se acercaron para acompañar a sus seres queridos rejas de por medio.

Mientras tanto, cuatro buques de guerra enviados por Moscú llegaron hasta las costas de la ciudad de Sebastopol, en la región de Crimea. Horas después, la tensión y la incertidumbre aumentó cuando se conoció un video en internet que mostraba al recién nombrado jefe de la Armada ucraniana, Denis Berezovski, jurando lealtad al "pueblo crimeo".

El ministro de Defensa ucraniano, Vladimir Zamana, desmintió el aparente cambio de bando del jefe militar, pero la agencia de noticias rusa Interfax informó que el gobierno en Kiev pidió abrir un proceso por traición a Berezovski. El medio ruso además reportó que el nuevo primer ministro pro ruso de Crimea, elegido por el Parlamento local hace tres días, Serguei Axionov, anunció la creación de una Marina de Guerra autónoma, liderada por el propio Berezovski.

Esta pequeña región autónoma ucraniana no es ajena a la presencia militar rusa. Después de la caída de la URSS y la independencia de Ucrania, Moscú mantuvo una tensa relación con su vecino hasta que en 1997 acordaron mantener la base rusa de Sebastopol, hogar de la flota rusa del Mar Negro. El Mar Negro no sólo es una zona estratégica para las rutas comerciales, sino principalmente porque allí pasan muchos de los gasoductos y oleoductos trazados por Rusia y sus aliados para evitar países como Ucrania y Bielorrusia, que en la última década se acercaron a la Unión Europea (UE).

La semana pasada, y tras meses de una violenta crisis política, el presidente pro ruso Viktor Yanukovich huyó del país y un nuevo gobierno interino compuesto por los líderes de la oposición, que reclamaban un acercamiento con la UE, asumió el poder en Kiev.

Apenas horas después que Moscú decidiera movilizar sus tropas para "estabilizar" la situación en Crimea, el Parlamento ucraniano se reunió esta mañana y ordenó poner en alerta a toda su fuerza militar y convocar a los reservistas para enfrentar un eventual ataque de la potencia vecina. "Esto no es una amenaza. Esto es realmente una declaración de guerra contra mi país", sentenció ante el pleno de los diputados el primer ministro interino, Arseny Yatseniuk.

El político pro europeo fue uno de los principales líderes de las protestas que acosaron al gobierno pro ruso del depuesto presidente Yanukovich durante tres meses hasta conseguir tomar el poder la semana pasada. Luego, el premier interino habló en inglés por la televisión y pidió ayuda a las potencias occidentales: "Estamos al borde del desastre", advirtió.

Francia y Reino Unido suspendieron ayer su participación en las negociaciones preparatorias para la próxima cumbre del G8 en la ciudad rusa de Sochi -a principios de junio- mientras que EEUU amenazó con boicotear completamente la reunión. Putin "podría no tener la cumbre del G8 en Sochi y él mismo podría perder su lugar en el bloque si esto continúa", advirtió el secretario de Estado norteamericano.

El jefe de la diplomacia de la Casa Blanca dio ayer varias entrevistas a canales de televisión estadounidenses y no dudó en calificar la delicada situación en Crimea como "un increíble acto de agresión" por parte de Rusia.

Kerry no quiso adelantar cuál será la reacción de Estados Unidos si la escalada militar continúa avanzando en Crimea, pero lanzó una clara amenaza: "Todas las opciones están sobre la mesa".

La posición oficial del gobierno ruso es que movilizaron sus tropas en Crimea solamente para defender a los ciudadanos rusos que viven en esa región y que, según Moscú, son amenazados por los nacionalistas que tomaron recientemente el poder en Kiev. Un argumento similar al que utilizaron en la guerra con otra ex república soviética, Georgia, en 2008.

El secretario general de la OTAN, el danés Anders Fogh Rasmussen, también condenó ayer el avance militar de Rusia y acusó al presidente Vladimir Putin de "violar los principios de la Carta de las Naciones Unidas". "Es una amenaza para la paz y la seguridad en Europa", sentenció.

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