21 de febrero de 2013 - 23:48

El sucesor deberá reestructurar la Curia

Si alguna vez se necesitaron pruebas de que el próximo Papa debe reestructurar urgentemente la Curia -la poderosa burocracia del Vaticano- el escándalo por la filtración de los documentos privados de Benedicto XVI es la primera de todas.

El mayordomo papal robó delicadas cartas internas del Pontífice y se las dio a un periodista, quien las publicó en un libro que causó sensación.

El mayordomo admitió haberlo hecho, según dijo, para exhibir "el mal y la corrupción" en el Vaticano que consideraba le ocultaban a Benedicto XVI los que supuestamente le servían.

Y si ese pecado original no fuese suficiente, el contenido de las infidencias confirmó que el próximo Papa tiene muchas cosas que arreglar. Las cartas y los memorándums revelados ponen de manifiesto rencillas, corrupción y amiguismo en los más altos niveles de la Iglesia Católica.

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