En el Este, otra zona provincial afectada por la helada, dejando algunas excepciones, la frutihorticultura en general es una actividad que está despidiéndose.
En el caso del Valle de Uco, de 3.200 hectáreas, existen 250 productores de durazno para industria de los que algunos poseen viñedos que justamente por los precios algo tonificados para el vino pueden tener mejores espaldas financieras para seguir prendiendo sus calefactores y tachos ante las bajas temperaturas.
“Los que tomaron la decisión de prender sus calefactores o tachos seguirán haciéndolo hasta que el bolsillo les aguante. Es difícil porque implica mucho dinero, logística, movilizar recursos humanos y materiales”, explicó Aruani.
Añadió: “Es importante y juega un rol esencial el estado fenológico de los cultivos; defenderlos de la helada, en el caso del durazno, es mucho más vital porque el fruto ya tiene un tamaño pequeño de tipo garbanzo. En esos casos demanda que los productores prendan más seguido sus calefactores o tachos, para protegerse contra las bajas temperaturas. En el caso de la pera es mucho menos; tal vez la mitad de veces es necesario prender los calefactores, en tanto en el caso de la manzana, por estar en estado de floración es menos susceptible ante la helada”.
Cuánto cuesta
Los costos propios que genera el protegerse contra las gélidas temperaturas hace que los hombres de campo, antes de generar calor en sus paños de tierra, lo analicen y repiensen innumerables veces.
Para sacar cuentas, el combustible mezcla que puede estar confeccionado 70% de fuel oil y 30% de diesel, o bien 70% de fuel oil y 30% de gasoil, el litro tiene un precio que oscila entre los $ 11 y $ 13, cuando el año pasado era de $ 6.
Ese combustible mezcla es el que alimenta a los tachos o calefactores dispersos en las hectáreas y cuya función es impedir que la helada afecte los cultivos.
“Se necesitan 1.000 tachos de tres litros de combustible mixto por hectárea para mantener la correcta temperatura y no ver plantaciones afectadas. Esos tachos tienen un requerimiento de 3.500 litros por hectárea. El proveedor natural es YPF y su red de distribuidores. El precio del combustible puede variar según costos asociados de flete”, apuntó Carlos Quinteros, de Productores de Durazno para Industria.
Traducido en calefactores, de acuerdo con Aruani se necesitan 450 por hectárea. El otro costo que hay que enfrentar y pagar es la mano de obra, prender calefactores o tachos.
Controlarlos insume el pago de no menos de 4 jornales por hectárea. Según la Resolución 68/16, que surgió del último acuerdo paritario, cada jornal se debe pagar a $ 480.
Ambos, combustible y mano de obra, han tenido aumentos considerables con respecto al año pasado. En el caso de combustible mezcla el incremento con respecto al año pasado ha sido del 40%, en tanto para la mano de obra ha sido del 35% según el último acuerdo paritario.
Sin datos visibles
Este año, más precisamenteesta semana, el frío atacó en forma prolongada y por tres noches a todos los cultivos provinciales pero los daños mayores estuvieron localizados en tierras sureñas y el Este.
El primer saldo de daños si bien ya se sabe que es negativo no está medido ni traducido aún en números. Desde el gobierno provincial son prudentes a la hora de dar un avance de hectáreas afectadas.
Es que el frío aún no arroja datos concretos, al menos así lo dejó señalado Martín Cavagnaro, Jefe de Investigación y Desarrollo de Contingencias.
“No tenemos aún estimaciones. La helada es difícil de medir; no es tan certero su efecto en el campo como es el granizo o el Zonda”, apunta Cavagnaro.
Pero ya adelanta que la cantidad de hectáreas tomadas por las bajas temperaturas serán una realidad para la estadística unos 10 días antes de finalizar este mes.
Ante una helada, la biología es antojadiza y lo que a simple vista los pétalos de una flor de fruto pueden demostrar haber salido indemne, hacia el interior puede detentar signos de quemaduras por las bajas temperaturas.
Protección en acción
Desde el Instituto de Desarrollo Rural (IDR) afirmaron que para hacer efectiva la lucha contra heladas en una hectárea frutícola, a través del método de calentamiento del aire, se necesitan 200 quemadores comunes por hectárea, tachos de 20 litros con tapa, utilizando como combustible 2,2 litros por tacho por hora, por tacho encendido, de la mezcla de combustible entre Fuel Oil y Gas Oil.
Los consejos y sugerencias también emergen desde el INTA. Javier Castillo, jefe de la Agencia de Extensión Rural Tunuyán apuntó que por el campo mendocino los tachos se encienden cuando la temperatura desciende de 1 grado centígrado.
Pero también advierte que existen tipos de defensas contra helada, no tan costosas y que pueden empezar a realizarse en momentos tempranos, el tiempo anterior de la plenitud productiva.
Según el experto del INTA, el emplazamiento del cultivo tiene sus razones. Las zonas convexas del terreno son dispersoras de aire frío. Por el contrario, las zonas cóncavas son lugares de acumulación de aire frío y cauces naturales para las masas de aire frío.
Desarrollo local alternativo
Desde la Universidad Nacional de Cuyo, más concretamente del Instituto Multidisciplinario de Energía, diseñaron un nuevo combustible, la glicerina cruda, como producto alternativo y que puede usarse en los quemadores convencionales.
Las ventajas evidentes de la glicerina cruda es que su producción se ha visto incrementada debido al crecimiento de la producción de biodiésel y su precio es muy económico.
"Se trata de un combustible de bajo costo que además genera menor cantidad de emisiones eliminando totalmente las emanaciones de azufre y sus derivados", explicó Natalia Spano, quien lideró este proyecto innovador.
Por el proyecto, si bien ya finalizó, fueron asistidos dos productores, localizados uno en Junín y otro en Luján. El biodiésel que usaron fue donado desde San Luis. La glicerina, de una empresa mendocina.
Ahora en una segunda etapa que está en pleno estudio, Spano afirmó que están estudiando otros sistemas usando ventiladores y ensayando sobre otros combustibles.