Desde 1979, Bodega Lagarde pertenece a la familia mendocina Pescarmona. En la actualidad, el establecimiento es llevado adelante por Sofía Pescarmona, quien se ha enfocado, principalmente, en el mercado externo. La empresaria afirma que, por la crisis, los vinos argentinos han tenido que aumentar tanto sus precios como su calidad por lo que cree necesario desarrollar trabajo a largo plazo en los mercados.
- ¿Cómo se sale de esta crisis?
-El empresario siempre sabe que hay ciclos y tiene que saber qué hacer para sortear esos ciclos. Lo que nosotros vimos con el tema de la inflación y la suba de costos a la que estamos expuestos en el mercado interno es que teníamos que irnos para arriba en el segmento de precios, tanto en términos de calidad como de valor.
Éste fue un tema que lo acordamos, hace cuatro o cinco años, cuando pasamos de un precio de exportación por caja de vino de 40 dólares a 55 dólares. Nos re enfocamos en ser una bodega de vinos ultra premium.
Para eso estamos haciendo una apuesta fuerte en invertir en investigación en los viñedos. Además, también estamos invirtiendo en turismo premium. Creo que es necesario que tanto el sector público como privado trabajen en conjunto para desarrollar más la investigación.
- ¿Cómo desarrollaron la estrategia para lograr subir de segmento de precios?
- En el extranjero está difícil porque el euro ha bajado y Francia, Italia y España están más competitivos en todos los mercados en donde queremos trabajar. Aún así nuestra calidad y precios siguen siendo superiores comparando nuestros vinos en el mismo segmento con uno europeo.
Tenemos que trabajar como industria en la marca país, en Argentina como productora de vinos de calidad. En ese punto todavía no tenemos el bagaje de historia que puede tener un país europeo. Ahora creo que estamos trabajando bien en ese sentido, aunque hay mucho por hacer.
- ¿Cómo analiza los principales mercados a los que exportamos?
- No exporto mucho a Estados Unidos. Para nosotros sólo representa el 5% de las ventas. Somos más fuertes en América Latina, Europa y Asia. Más que un mercado en particular, me preocupa mucho la dependencia del malbec. Creo que el desafío de Argentina es “desmalbequizar” la vitivinicultura.
Sobre todo por Estados Unidos, que es un país que tiende a tener ciclos y luego cambia la moda. Creo tenemos que tratar de que no nos pase lo que sucedió al Syrah.
- ¿Cómo se logra ese objetivo?
- Con mucho posicionamiento, con branding y con una marca paraguas de alta calidad. Hay que seguir investigando y cambiando. Debemos ingresar con nuevas variedades. No tenemos que sacar el foco de la innovación y hay que desarrollar cosas nuevas.
- Lagarde es fuerte en China, ¿cómo analiza el mercado asiático en general?
- China es un país que no es un consumidor tradicional de vinos. Es un país que está ingresando en este mundo. Creo que el comportamiento de China es más comparable al de Brasil, que no era un consumidor tradicional de vinos y de a poco se fue incorporando. No podemos comparar a China ni su crecimiento con el de Estados Unidos.
Como todos los países nuevos, va a ingresar de a poco a la cultura del vino y no necesariamente se entra a estos países con los vinos más caros. Va a llevar tiempo, no va a ser una explosión. Hay que trabajar y trabajar para hacerlo sustentable. China va a crecer pero no a las tasas que uno le gustaría para salvarse. Los crecimiento explosivos son espejitos de colores.
- En estos mercados ¿cuánto influye el socio local?
- Para el bodeguero, el mercado es atractivo o no, dependiendo del socio local que logre. Para nosotros la figura del importador es muy importante. Si el socio es alguien que sabe, conoce y trabaja bien, uno puede aspirar a crecer en ese mercado. Por el contrario, si no está enfocado y su organización no es la correcta, es más difícil crecer. Por lo tanto, es muy necesario tener un socio correcto y me enfoco mucho en eso.
En Filipinas, Vietnam y Malasia nos va muy bien porque estamos trabajando con el socio correcto. En Lagarde busco no trabajar con los mercados tradicionales.
- En Brasil, Chile ha ganado muchos espacios.
-La economía brasileña está sufriendo la recesión, es un año difícil para su economía. Ahora no me quiero enfocar en lo particular porque lo que tengo que hacer es mirar hacia delante. Creo que van a ser uno o dos años duros, pero Brasil viene en constante crecimiento. Argentina está haciendo un buen trabajo allí; nuestras marcas están posicionadas.
En Brasil la competencia con los vinos chilenos es muy fuerte. Ellos tienen un volumen importante allí, principalmente en el segmento de los 10 dólares, en donde no hemos podido competir por una cuestión de costos. Chile nos ha sacado mercado en general. Eso es algo que tenemos que recuperar; hay que mejorar nuestros costos de transporte. No deberíamos dejar este espacio.
- ¿Cómo ve el mercado interno?
-Creo que el consumidor argentino ha recorrido un camino interesante, es mucho más culto con respecto al vino y es mucho más aventurero. Antes tomaba siempre la misma marca. Hoy el consumidor no se casa con nadie, entiende la industria, sabe que las cosechas varían. Me gustan todos los tipos de consumidores y estoy agradecida de cualquier persona que compra vino.
Ahora, no me gusta el esnobismo en el vino. A mí me gusta el consumidor que toma el vino que quiere. Si además le gusta aprender, bienvenido, ya que es un reconocimiento hacia nuestro trabajo.
Perfil
Sofía Pescarmona obtuvo su título de Bachelor of Arts en TUFTS University (USA) y a su vez posee un MBA otorgado por el Instituto de Altos Estudios Empresariales en Argentina. Antes de ocupar la Gerencia General de la bodega, se desempeñó en posiciones similares en empresas de telecomunicaciones y tecnología.