Granja Tres Arroyos atraviesa una situación alarmante: despidió a 1.000 trabajadores de tres plantas de la provincia de Buenos Aires “en apenas dos días”. Todo esto ocurre en medio de la crisis financiera y productiva que golpea a los establecimientos ubicados en Capitán Sarmiento, Esteban Echeverría y Pilar.
El mayor impacto se produjo en la planta de WADE 2, ubicada en El Jagüel, donde fueron despedidos poco menos de 450 empleados sobre una dotación total de 500. En Capitán Sarmiento hubo 500 desvinculaciones, mientras que en Pilar fueron 50, según el relevamiento gremial.
Los telegramas fueron relevados por el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación de Buenos Aires (STIA), que todavía continúa con la tarea. Las presentaciones fueron llevadas al Ministerio de Trabajo bonaerense, que confirmó haber recibido la documentación entregada por el gremio.
La situación también será analizada este viernes en una audiencia que se realizará en La Plata, con la participación del sindicato, representantes de la empresa y autoridades laborales. El objetivo será buscar una salida al conflicto general por la nueva ola de despidos.
Los argumentos de la empresa
Los motivos de Granja Tres Arroyos son similares a los dados a inicios de agosto, cuando se produjeron despidos en la planta de Concepción (Uruguay). La empresa atribuyó la reducción de personal a una fuerte “disminución del trabajo” provocada por circunstancias extraordinarias ajenas a su voluntad.
Entre los factores aparecen “la gripe aviar y el cierre de exportaciones”. También una sobreoferta de pollo en el mercado interno, la caída de los precios de comercialización y el aumento de los costos. Ese escenario habría provocado un “deterioro profundo de su situación económica, financiera y productiva”.
A ese panorama se sumaron contingencias operativas y conflictos colectivos que, de acuerdo con la compañía, afectaron el desarrollo de la actividad. La disminución de la producción y de los niveles de faena habría profundizado el desequilibrio económico que ya atravesaba la firma.
La empresa sostuvo que tomó distintas medidas para intentar mantener la actividad y conservar la mayor cantidad posible de puestos de trabajo. Sin embargo, consideró que esas acciones fueron insuficientes y que debió avanzar con las medidas recientemente tomadas.
Una empresa golpeada por la crisis
Granja Tres Arroyos fue fundada formalmente en 1965, pero sus orígenes se remontan a 1930, cuando el inmigrante italiano Gaspar de Grazia y su hermano comenzaron a vender pollos vivos en el barrio porteño de Caballito.
En su etapa de mayor crecimiento, la compañía llegó a procesar 760.000 pollos diarios en Argentina y otros 40.000 en Uruguay. También llegó a contar con 6.500 trabajadores distribuidos en ocho plantas y se consolidó como líder del mercado avícola.
La empresa, sin embargo, quedó fuertemente afectada por los brotes de influenza aviar registrados en el país desde 2023. El cierre de las exportaciones, especialmente hacia China, impactó sobre una firma que había apostado por ese mercado, según señalaron fuentes del sector.
La crisis derivó además en un proceso preventivo de crisis, pedidos de quiebra y embargos. La deuda de Granja Tres Arroyos alcanza los US$ 360 millones, mientras sus establecimientos atraviesan distintas situaciones.